Reflexión

La reflexión de Heráclito, filósofo griego presocrático: «El tiempo es un juego que los niños juegan de forma hermosa»

Escultura de Heráclito realizada en 1705 por Giuseppe Torretti, en el portego del Ca' Rezzonico, en Venecia. Foto: Didier Descouens - CC BY-SA 4.0
Escultura de Heráclito realizada en 1705 por Giuseppe Torretti, en el portego del Ca' Rezzonico, en Venecia. Foto: Didier Descouens - CC BY-SA 4.0
Naiara Philpotts
  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

El fragmento número 52 de Heráclito, filósofo griego presocrático, define el tiempo en una sola oración que Charles H. Kahn, profesor emérito de la Universidad de Pensilvania, describió como el más enigmático de los rompecabezas de Heráclito.

Según un artículo de la revista científica Trans/Form/Ação, el texto aparece por primera vez en la literatura conservada en una obra de Luciano de Samósata, seis siglos después de la muerte de Heráclito. Su redacción canónica figura en Refutación de todas las herejías, que Hipólito de Roma escribió hacia el año 225 d. C.

El tiempo como un juego de niños en el fragmento de Heráclito

La frase «El tiempo es un juego que los niños juegan de forma hermosa» corresponde a la versión en inglés «Time is a game played beautifully by children», que Goodreads recoge como parte de Fragmentos y Kwize atribuye al traductor Brooks Haxton. Es una versión libre del fragmento 52.

Una traducción habitual del texto griego dice que el aión (término que significa «tiempo», «vida» o «duración de la vida») es un niño que juega con piezas de un tablero, y que el reino es de un niño. Otras versiones en inglés conservan la palabra griega o hablan de un niño que juega a las damas.

¿A qué juega el niño del fragmento 52 de Heráclito?

André Pereira Leme Lopes, profesor de Teoría y Metodología de la Historia en la Universidad de Brasilia y autor del artículo citado, explica que el verbo griego pesseúōn significa jugar con piezas. Por eso el niño de Heráclito disputa una partida de un juego de tablero, una actividad que exigía habilidad y reglas precisas y que los adultos también practicaban.

Según el artículo, en la Grecia presocrática de la época de Heráclito habría dos juegos de ese tipo. En el pólis, el objetivo era capturar las piezas del rival al rodearlas con dos propias. En el pénte grammaí («cinco líneas»), una pieza que salía de la línea sagrada, la del centro, recibía el nombre de «rey», aunque la mayoría de los especialistas descarta ese dato.

Lopes considera razonable interpretar que el niño se hizo con el reino al capturar la pieza del rey o ganar la partida. Heródoto menciona además un juego infantil griego en el que los niños elegían a uno como rey, que daba órdenes a los demás.

Otras lecturas de expertos sobre el fragmento de Heráclito

Geoffrey Kirk, clasicista de la Universidad de Cambridge, sostuvo que aión se refería a la vida humana en los textos arcaicos, por lo que el fragmento hablaría de asuntos humanos. Los filólogos Jean Bollack y Heinz Wismann lo leyeron como la sucesión de las generaciones, en la que el hijo reina al ocupar el lugar de su padre.

Kahn, por su parte, admite que algunos juegos de tablero griegos usaban también dados y destaca que el movimiento de las piezas sigue reglas fijas, que imitan las medidas con que, según Heráclito, se enciende y se apaga el fuego eterno del mundo.

Por otro lado, Diógenes Laercio cuenta, según Trans/Form/Ação, que los efesios le pidieron a Heráclito que redactara leyes. El filósofo presocrático se negó, se retiró al templo de Ártemis y jugó a los astrágalos (pequeños huesos del tobillo) con los niños. Luego, preguntó a los efesios si no era mejor eso que participar con ellos en el gobierno.

Lo último en Curiosidades

Últimas noticias