Reflexión

El lema vital de Platón, filósofo griego alumno de Sócrates: «La sabiduría no tiene fin, y buscarla es nuestra tarea eterna»

Busto griego. Fotorrecreación de Magnific
Busto griego. Fotorrecreación de Magnific
Naiara Philpotts
  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

«La sabiduría no tiene fin, y buscarla es nuestra tarea eterna» es una reflexión que se atribuye a Platón, el filósofo griego que fue alumno de Sócrates y una de las figuras más influyentes de la filosofía occidental.

La frase del pensador griego plantea el conocimiento como una tarea continua, sin una meta final que se alcance y se dé por cerrada.

Ese planteamiento conecta con una de las ideas centrales del pensamiento de Platón, la del conocimiento como una conquista activa y permanente, que desarrolló a lo largo de varios de sus diálogos filosóficos.

¿Qué significa la frase de Platón sobre la sabiduría sin fin?

La reflexión remite a una de las tesis centrales de la filosofía de Platón, la separación entre un mundo sensible, imperfecto y cambiante, y un plano de realidades eternas e inmutables.

Según recoge la Enciclopedia de Filosofía de Stanford, Platón distinguía un mundo que aparece ante los sentidos, defectuoso y lleno de errores, de un plano más real y perfecto poblado por entidades a las que llamó formas o ideas.

La belleza, la justicia o la bondad existen en ese plano de manera pura, y las cosas visibles solo participan de ellas de forma parcial. Como ese plano de las formas nunca se agota ni cambia, la sabiduría tampoco tiene un punto final, según plantea la frase.

¿Por qué la sabiduría no tiene fin, según la filosofía de Platón?

Para Platón, el conocimiento no se adquiere de manera pasiva. La misma enciclopedia recoge que, para avanzar intelectualmente, es necesario reconocer que la sabiduría no puede recibirse simplemente de otra persona, sino que exige trabajar cada problema con una mente independiente y evaluar por cuenta propia las teorías en disputa. Esa convicción aparece en los diálogos Menón, Teeteto y Sofista.

En el diálogo Parménides, Platón llevó ese recurso al extremo y buscó de forma deliberada generar perplejidad en el lector, en lugar de ofrecer una conclusión cerrada sobre el problema planteado.

Ese planteamiento tiene su origen en el método de Sócrates, su maestro, que cuestionaba a sus interlocutores hasta demostrar que no podían ofrecer una definición satisfactoria de conceptos como la justicia o el valor. Platón convirtió ese procedimiento en el eje de sus diálogos, donde reconocer la propia ignorancia funciona como primer paso hacia el conocimiento real.

Bajo esa lógica, la tarea de buscar sabiduría se vuelve eterna porque cada avance expone nuevas preguntas, en lugar de cerrar la cuestión de forma definitiva.

¿Quién fue Platón, el filósofo griego, alumno de Sócrates y maestro de Aristóteles?

Platón nació en Atenas entre los años 428 y 427 a. C. y murió a los ochenta u ochenta y un años, hacia el 348-347 a. C., según recoge la Enciclopedia de Filosofía de Internet (IEP) de la Universidad de Tennessee en Martin. Fue alumno de Sócrates, a quien consideraba el hombre más justo de su época, y maestro de Aristóteles.

Tras un período de viajes, el filósofo griego volvió a Atenas y fundó una escuela conocida como la Academia, situada en una arboleda dedicada al héroe Academo, a poco más de un kilómetro de las murallas de la ciudad. Salvo por dos viajes posteriores a Sicilia, la Academia fue su base durante el resto de su vida.

Entre sus obras principales figuran La república, Fedón, Apología, El banquete, Las leyes, El sofista y Teeteto, diálogos en los que Sócrates aparece con frecuencia como personaje central.

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