Reflexión

Arthur Brooks, catedrático de Harvard experto en liderazgo: «Existe una inteligencia que nace a partir de los 40 años de edad»

Hombre mayor leyendo un libro en casa. Foto: Freepik / Magnific
Hombre mayor leyendo un libro en casa. Foto: Freepik / Magnific
Naiara Philpotts
  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

En una charla sobre la ciencia de la felicidad organizada por la Universidad de Utah en junio de 2024, Arthur Brooks explicó que existe un tipo de inteligencia que se activa recién pasados los 40 años. El catedrático de la Escuela Kennedy de Harvard lo planteó como una segunda etapa mental, distinta de la que domina en la juventud.

La distinción parte de dos capacidades cognitivas que, según Brooks, no envejecen al mismo ritmo. Mientras una alcanza su punto más alto en la juventud y después declina, la otra recién empieza a crecer con los años y se sostiene durante décadas.

La inteligencia cristalizada que Arthur Brooks sitúa a partir de los 40 años

La inteligencia fluida es la que permite memorizar con rapidez, mantener el foco y generar ideas nuevas. Alcanza su punto máximo hacia el final de la veintena o el comienzo de la treintena y, a partir de ahí, decae de forma progresiva, según describe un artículo de la Universidad de Utah a partir de esa charla de Brooks.

Frente a ese descenso, la inteligencia cristalizada crece durante la treintena y la cuarentena, y se mantiene alta hasta bien entrada la vejez, incluso en la octava y la novena década de vida. Esa capacidad no depende de la velocidad mental, sino de la experiencia acumulada, la enseñanza y el reconocimiento de patrones.

El cruce entre ambas curvas ocurre alrededor de los 40 años. A partir de esa edad, la capacidad de absorber datos nuevos a gran velocidad pierde peso frente a la capacidad de transmitir lo ya aprendido, la idea central detrás de la frase de Brooks.

Brooks aplica esa frase a quienes envejecen con satisfacción profesional: «si en tu funeral leen tu currículum, lo hiciste mal».

¿Cómo cambia el liderazgo cuando se pasa de la inteligencia fluida a la cristalizada?

En la KSH, Brooks es catedrático de liderazgo público y también profesor de prácticas de gestión en la Escuela de Negocios de la misma universidad. Desde ese lugar sostiene que la segunda curva favorece un liderazgo basado en la enseñanza y el acompañamiento, no en la innovación individual.

Un directivo o un profesional que insiste en competir con su propia inteligencia fluida, ya en declive, tiende a frustrarse. Brooks plantea, en cambio, apoyarse en la inteligencia cristalizada, orientada a formar equipos y transmitir experiencia, como la vía para sostener el desempeño y la satisfacción después de los 40 años.

¿Quién es Arthur Brooks, el catedrático de Harvard que estudia la felicidad y el liderazgo?

Antes de dedicarse a la academia, Arthur Brooks pasó doce años como músico clásico en Estados Unidos y España. Después completó un máster y un doctorado en análisis de políticas públicas en la Escuela de Posgrado de RAND, y ocupó la cátedra Louis A. Bantle en la Escuela Maxwell y en la Escuela Whitman de Administración, ambas de la Universidad de Siracusa.

Brooks presidió durante una década el Instituto Empresarial Estadounidense (en inglés, American Enterprise Institute o AEI), un centro de estudios con sede en Washington, antes de sumarse a la Escuela Kennedy en julio de 2019.

Es autor de libros como De fortaleza en fortaleza y Construye la vida que anhelas, este último escrito junto a Oprah Winfrey, y escribe una columna regular sobre bienestar para The Atlantic.

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