Antonio Escohotado, filósofo y jurista español, sobre el envejecimiento: «Antes me daba miedo morirme; pero cuanto más he ido aprendiendo a saber, menos miedo me da morirme»

En una conversación con el periodista Jesús Quintero, Antonio Escohotado habló sobre el paso de los años y la forma en que el estudio cambió su relación con la muerte. El filósofo y jurista español explicó que ese temor, presente durante buena parte de su vida, perdió fuerza con el paso del tiempo.
La charla, grabada para un programa de televisión, giró en torno a su trayectoria intelectual y a su idea de la libertad, un tema presente en el conjunto de su obra. Fue en ese marco donde Escohotado situó su reflexión sobre el miedo a morir.
Lo que dijo Escohotado sobre el miedo a morir
«Antes me daba miedo morirme; pero cuanto más he ido aprendiendo a saber, menos miedo me da morirme», afirmó Escohotado en esa entrevista. Para el filósofo español, estudiar lo ayudó frente a la angustia que le producía pensar en su propia muerte.
Escohotado sostuvo que ese cambio fue el resultado de años dedicados a la filosofía y a la reflexión sobre la existencia. El miedo perdió fuerza a medida que el filósofo ganó herramientas para pensar la muerte desde otro lugar.
El conocimiento y la libertad en la reflexión de Escohotado sobre la vejez
Escohotado sostuvo que el paso de los años volvía más urgente el valor del aprendizaje. Cuanto más entendía sobre la existencia, según explicó, menos espacio quedaba para el temor que había sentido de joven.
Además, el filósofo vinculó esa idea con su defensa de la libertad individual, un tema que atravesó buena parte de sus ensayos y conferencias. Para él, entender la propia mortalidad era también una forma de ejercer esa libertad.
Esa mirada distinguía entre el temor físico a morir y la incertidumbre sobre lo desconocido. La segunda, según su reflexión, se reducía con el estudio, mientras que la primera formaba parte inevitable del proceso de envejecer.
¿Quién fue Antonio Escohotado?
Antonio Escohotado nació en Madrid el 5 de julio de 1941 y falleció en Ibiza el 21 de noviembre de 2021. Se licenció primero en Derecho y después en Filosofía, la carrera que más le interesó y que marcó el resto de su trayectoria intelectual.
Trabajó como ayudante en la cátedra de Filosofía del Derecho de la Universidad Complutense de Madrid. Más adelante se convirtió en profesor titular de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), donde impartió Filosofía y Metodología de las Ciencias Sociales en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología entre 1986 y 2011, según su propio registro académico.
En enero de 1988, un tribunal lo condenó a dos años y un día de cárcel por intermediar en una venta de cocaína, un episodio que relató después en varias entrevistas. Cumplió parte de la condena en la cárcel de Cuenca, donde escribió buena parte de Historia general de las drogas, su obra más conocida.
Además, tradujo al español obras de Thomas Hobbes e Isaac Newton, y ganó el Premio Anagrama de Ensayo por El espíritu de la comedia y el Premio Espasa Hoy de Ensayo por Caos y orden. También escribió La conciencia infeliz y De physis a polis, dos ensayos centrados en la historia de las ideas y la filosofía del derecho.
Se retiró de la docencia en 2013 y se lo recuerda, sobre todo, por sus posiciones a favor de despenalizar las drogas y por su defensa de la libertad individual como eje de su pensamiento.