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¿Por qué sentimos envidia hacia los demás?

Envidia
¿Por qué sentimos envidia hacia los demás?
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La envidia es un estado mental mediante el cual sentimos cierto dolor o desdicha al no poseer lo mismo que otra persona. Hablamos de bienes materiales, cualidades físicas o cosas intangibles. La envidia puede abarcarlo todo. Dentro del psicoanálisis, este sentimiento se muestra también como el rechazo y la incapacidad de valorar nuestros propios logros. Convirtiendo el orgullo en una rabia difícil de controlar.

Según los expertos, cada emoción surge de una situación o estímulo concreto. Mientras que los celos, por ejemplo, tienen su origen en el amor y el afecto; la envidia está relacionada con la insatisfacción hacia nuestra persona. Con el hecho de ser conscientes de nuestras posibles carencias y desventajas. Lo que para muchos se traduciría en admiración, en otros da paso a la envidia. Un profundo resentimiento a no poder dar el paso, a dejar que la cobardía y la pereza ganen terreno al esfuerzo y la constancia.

Envidia
La envidia está vinculada, en cierta manera, con el egoísmo.

El fundamento evolucionista de la envidia

Dentro de la psicología, es posible localizar las diferentes fases de este suceso, para así poder combatirlo de manera más concreta y efectiva. La primera de ellas es la tristeza, combinada con el rencor más feroz. En este punto se encuentra el deseo al mal ajeno. Ya no solo queremos que a nosotros nos vaya bien, sino que la suerte del otro individuo cambie por completo.

Después, llega el momento de emular todo aquello de lo que carecemos. Esto se traduce en una actitud alejada de nuestra personalidad real, intentando aparentar algo que no somos. Dicho comportamiento desemboca en una frustración y amargura insalvables. Algo que nunca nos aportará nada positivo.

Envidia
¿Por qué no podemos admirar los logros ajenos?

Cómo solucionarlo

Para hacer frente a este sentimiento tan dañino debemos esforzarnos en cumplir los siguientes objetivos. Lo más importante es promover una competencia sana. Si comienzas a sentir cierta envidia por algo, esfuérzate en conseguirlo por ti mismo. Si la otra persona lo ha logrado, tú también podrás. Quejarse y criticar es siempre lo más sencillo.

De igual forma, resulta imprescindible aceptar con humor nuestras propias limitaciones. Ningún ser humano es capaz de tener todo lo inimaginable. Y cuanto antes nos demos cuenta, mucho mejor. Bajo esta premisa, intenta disfrutar de lo que ya tienes. Olvida el lado negativo de las cosas.

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