Ver para creer: compra una obra anónima en una subasta y resulta ser un Rubens auténtico que vale más de 500.000 €
El galerista Klaas Muller decidió participar hace tres años en una puja online organizada en el norte de Europa. Su ojo clínico le llevó a invertir algo menos de 100.000 euros en un cuadro que el resto pasó por alto. Lo que en aquel momento parecía una transacción más en el mercado del arte se ha transformado en el gran hallazgo de la temporada tras confirmarse las sospechas del experto.
El mundo del arte ha recibido con asombro la noticia de que aquel cuadro anónimo adquirido a través de una subasta digital es, en realidad, una obra perdida de uno de los mayores maestros de la pintura flamenca.
¿Cómo un cuadro anónimo se convierte en un Rubens auténtico?
El cuadro anónimo en cuestión ha dejado de ser una incógnita para convertirse en un Rubens auténtico. Tras un exhaustivo proceso de investigación y validación, el valor de mercado de la obra se estima ahora en más de 500.000 €. Se trata de un óleo sobre papel titulado Estudio de la cabeza de un hombre, el cual será presentado en sociedad la próxima semana durante la feria BRAFA en Bruselas, evento que preside el propio Muller.
El camino para certificar la autoría no fue sencillo. Según informan desde Ars Magazine, el galerista identificó en el lienzo el mismo rostro y composición que protagoniza el Santo Tomás conservado en el Museo Nacional del Prado. Dicha obra forma parte del apostolado que el duque de Lerma encargó en su día. La existencia de un boceto preparatorio para esta figura ya había sido señalada por especialistas como Nico van Hout, aunque hasta ahora se encontraba en paradero desconocido.
El proceso de verificación de un cuadro anónimo
Aunque el mercado del arte suele ser muy cauto en cuanto a la verificación de autorías, esta atribución cuenta con apoyos muy relevantes. Ben van Beneden, ex director de la Rubenshuis y una de las voces más autorizadas sobre el pintor, respalda la teoría de Muller.
En declaraciones recogidas por medios como The Guardian, Van Beneden afirmó que la autoría es «muy posible» y destacó la «calidad excepcional» y el realismo de la pieza. Eso sí, matizó que no se trata de una obra creada para la venta, sino de material de trabajo del taller.
El análisis físico del cuadro anónimo ha dado pistas sobre su origen y ha reforzado su autenticidad. Al ser un boceto, Rubens utilizó un soporte poco habitual para obras finales. Se descubrió que es un papel reutilizado ya que, al girar la obra 180 grados, aparece una composición subyacente con el esbozo de una cabeza de mujer. Estos detalles íntimos del proceso creativo suelen ser la firma invisible que certifica la mano del maestro frente a las copias de taller.
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