Muere Ennio Morricone: el virtuoso músico detrás de grandes bandas sonoras fallece a los 91 años

El compositor italiano Ennio Morricone ha fallecido la madrugada de este lunes en una clínica de Roma. El músico fue ingresado tras sufrir una caída en la que se rompió el fémur según la agencia Ansa. El galardonado compositor de bandas sonoras, con dos premios Oscar en su palmarés, celebró durante el año pasado una gira por todo el mundo con la que escenificó su retirada de los escenarios. En Madrid, unos pocos afortunados pudieron disfrutar por última vez de la magia de este virtuoso de las partituras en el WiZink Center en mayo de 2019.

El funeral de Ennio Morricone se celebrará de forma privada, tal y como dice un comunicado difundido por el abogado de la familia a los medios, «para respetar el sentimiento de humildad que ha inspirado siempre a los demás desde su existencia». En dicho comunicado se pude leer que Morricone ha fallecido «al amanecer del 6 de julio», tras despedirse de su esposa Maria, que lo ha acompañado durante toda su vida profesional, y que ha dedicado «un emocionado recuerdo a su público, de cuyo cariñoso apoyo ha obtenido siempre la fuerza de su propia creatividad».

En el comunicado se asegura que el maestro «ha conservado hasta la última lucidez y gran dignidad. Saludó a su amada esposa María, quien lo acompañó con dedicación en cada momento de su vida humana y profesional y estuvo cerca de él hasta el último aliento, agradeció a sus hijos y nietos por el amor y la atención que le brindaron. Dedicó un recuerdo conmovedor a su audiencia de cuyo afectuoso apoyo siempre ha extraído la fuerza de su creatividad».

Morricone firmó la banda sonora de 400 películas, pero su nombre saltó a la fama por su colaboración con el director Sergio Leone, con quien trabajó en los clásicos spaghetti western. Trabajó en casi todos los géneros cinematográficos, del terror a la comedia, y algunas de sus composiciones son incluso más conocidas que las propias películas a las que ponía banda sonora, informa Reuters.

The Final Concerts World Tour: su adiós

En plena era ‘millenial’, en la que los conciertos suelen estar protagonizados por grandes estrellas con vertiginosas coreografías y grandiosas puestas en escena, Ennio Morricone congregó a más de 20.000 personas en el antiguo Palacio de Deportes de la capital española el año pasado. Repartido en dos funciones, con todas las entradas vendidas desde que salieron a la venta, el afortunado público pudo celebrar la despedida de los escenarios de Morricone entre aplausos y vítores.

Entre el público se podía apreciar mucha memoria y experiencia pero también un gran número de treintañeros. Y es que la música de Morricone no entiende de edades, solo entiende de sensibilidades y sentimientos a flor de piel.

Nacido en Roma en 1928, Morricone se inició en la música estudiando trompeta, el instrumento que tocaba su padre, y esos vientos del sur que soplaron en sus míticas producciones se hicieron muy presentes entre tubas, oboes y fliscornos, tan cerca de los escenarios donde se rodaron algunas de las escenas que le inspiraron.

Tras más de 400 piezas, a Morricone lo adornan dos Óscar, tres Grammy, cuatro Globos de Oro y un León de Oro honorífico, además de 27 discos de oro, siete de platino y el honor de haber trabajado con realizadores tan dispares y afamados como sus películas: Bernardo Bertolucci, Gioseppe Tornatore, Oliver Stone, Terrence Malick, Quentin Tarantino, Brian de Palma o Pedro Almodóvar.

A casi todos ellos los recuperó en un espectáculo de dos horas y media, con el que giró por todo el mundo durante 2019 diciendo adiós a los escenarios, y  en el que sonaron más de veinte composiciones sin las imágenes que las acompañaron, solo primeros planos de los músicos. No hacía falta más. «No caí en el equívoco del cine convertido en una sala de baile», reivindicaba el autor ahora fallecido, que creó su música pensando en las historias y así obró resultados evocadores.

Premio Princesa de Asturias de las Artes

Precisamente, hace pocas semanas, se supo que Ennio Morricone y John Williams, dos de los compositores de bandas sonoras más famosos del mundo entero, han sido galardonados con el Premio Princesa de Asturias de las Artes 2020.

Esta candidatura fue propuesta por Juan Barja de Quiroga Losada, miembro del jurado del Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales 2020. El acta del jurado recogió que la música del cine, con su poder de comunicación y de evocación de imágenes, historias y situaciones, ha trascendido en muchas ocasiones a las películas para las que fue creada. «Las innumerables composiciones que han escrito Morricone y Williams no solo han sido un telón de fondo para acentuar atmósferas o definir personajes, sino que han traspasado la pantalla y han sabido mezclar perfectamente los fondos de la historia de la música con el sonido de su tiempo, sin olvidar su propia idiosincrasia», han indicado desde la Fundación.

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