La diversidad lingüística, ¿un problema o una ventaja?

diversidad lingüística
La diversidad lingüística implica preservación y respeto.

La diversidad lingüística es la coexistencia de una multiplicidad de lenguas dentro de un determinado espacio geográfico. Esto implica que deben  existir condiciones que propicien y faciliten la preservación y el respeto mutuo de las lenguas coexistentes. Con motivo del Día Internacional de la Lengua Materna, analizamos la situación de la diversidad lingüística en el mundo y en España.

Diversidad lingüística en el mundo

Si hablamos de forma global, Nueva Guinea es la región que muestra mayor diversidad lingüística en el mundo. En contraposición, el continente europeo tiene menos diversidad.

En un punto intermedio podríamos poner al continente americano, ya que la existencia de una gran cantidad de lenguas indígenas, especialmente en los territorios del suroeste de México y Guatemala. También destaca la selva amazónica, y que incluye países como Brasil, Colombia, Perú, Ecuador y Bolivia, le da a América, una situación de diversidad lingüística amplia aunque hay que tener en cuenta el peso cultural del español y el portugués.

En la actualidad existen más de 6.000 lenguas, sin embargo, más de 50% de ellas se encuentra en peligro de desaparecer en las próximas décadas.

Diversidad lingüística en España

La realidad de España hay que verla de forma plural, esto quiere decir que los españoles hablan español, pero no sólo español. Una gran parte de la población es bilingüe y en algunas ocasiones, trilingüe.

En España tres lenguas tienen su origen en el latín: español, catalán y gallego. La cuarta es más antigua y su origen no ha podido ser determinado, se trata de la lengua vasca o eusquera. De la misma manera, cabe añadir el aranés, dialecto del gascón hablado en el Valle de Arán, que también recibe un tratamiento de lengua cooficial en su territorio.

Por otra parte, hay que tener en cuenta que también existe riqueza en dialectos. Ejemplo de ello son el aragonés, el leonés, el bable o asturiano y dialectos meridionales como el andaluz, el canario, el extremeño y el murciano. Destacar el benasqués que está presente entre la línea divisoria entre las zonas del norte de Aragón y Cataluña.

De la misma manera, hay que tener en cuenta el caló, variante del romaní, hablado por las personas de etnia gitana y los dialectos árabes hablados en los territorios africanos de Ceuta y Melilla.

En España la pluralidad es sin lugar a duda un claro ejemplo, de nuestra realidad social. La cual debemos seguir conservando para no perder esta riqueza histórica.

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