Un revolucionario tratamiento que ha despertado curiosidad en la comunidad científica

Inventan una terapia con luz que puede acabar con el dolor crónico

dolor crónico
El dolor neuropático tiene los días contados

La medicina avanza tan rápido como una sociedad que cada vez exige más cuidados para poder mantener la salud. Las curas y los preventivos son mucho más eficaces con el paso de los años, y las posibilidades de vida han ampliado fuertemente sus rangos en el último siglo. Sin embargo, una de las espinas de esta rama de la ciencia se encuentra en el intento por acabar con algunos dolores crónicos. Y eso es precisamente lo que han conseguido por medio de la novedosa investigación que te mostramos a continuación ¡No te lo pierdas!

La luz de la salvación

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El dolor crónico puede acabar con la paciencia de gran parte de los pacientes

El dolor neuropático se define como un tipo de dolor crónico generado por un daño grave en las estructuras relacionadas con el sistema nervioso. Una dolencia que puede clasificarse como central, cuando tiene origen en el cerebro o la espina dorsal, y periférico, cuando está causado por una lesión en el nervio periférico. Este último produce que algunas neuronas puedan ser realmente sensibles a cualquier tipo de contacto con la piel, generando así un fuerte dolor. Unas neuronas que reciben el nombre de TrkB y que se vuelven hipersensibles a cualquier estímulo corporal.

Ahora, un grupo de investigadores del European Molecular Biology Laboratory (Roma) ha creado un novedoso tratamiento que puede aliviar los síntomas de este conocido dolor crónico. La investigación se basa en una especie de molécula que tiene la capacidad de fusionarse con las neuronas TrkB sin afectar a las restantes. Se tarada de una neurona que ha sido manipulada para adquirir cierta sensibilidad a la luz. Por ello, al incluir un tratamiento con luz infrarroja, esta molécula es capaz de activar su mecanismo consiguiendo que las células nerviosas se replieguen sobre si mismas y produzcan un dolor menos intenso. De esta forma, el dolor crónico desaparece consiguiendo que las neuronas sean menos sensibles a los estímulos.

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