Astronomía

Sorpresa colosal entre los astrónomos: China se trae 7 granos de polvo de la Luna y descubre algo jamás visto allí

polvo de la Luna
Imagen de la superficie lunar tomada por la misión Apolo 14. Foto: NASA.

El polvo de la Luna es mucho más que una capa inerte de restos pulverizados. En su interior se conservan fragmentos microscópicos capaces de ofrecer información sobre procesos ocurridos hace miles de millones de años. Las misiones de retorno de muestras demostraron que este material es una fuente directa para reconstruir la evolución química del entorno lunar.

En este contexto, el polvo de la Luna recuperado por China en una región nunca antes explorada ha sido sometido a un examen detallado. El trabajo de laboratorio ha permitido aislar partículas con una composición poco habitual, lo que ha llevado a replantear la frecuencia y el tipo de cuerpos que bombardearon el sistema Tierra-Luna en sus primeras etapas.

¿Cómo fue el hallazgo inesperado en el polvo de la Luna traído por China?

La investigación, publicada en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, se basa en siete diminutos granos procedentes de la misión Chang’e-6, que revelaron la presencia de restos de una condrita CI, un tipo de meteorito frágil y rico en agua.

Cabe remarcar que es la primera vez que se confirma de forma directa la existencia de este material específico en el polvo de la Luna. Las condritas CI son meteoritos pétreos poco comunes, caracterizados por contener elementos volátiles que se evaporan con facilidad.

Su detección en suelo lunar resulta relevante porque estos compuestos suelen destruirse durante impactos de alta velocidad. El hecho de que hayan sobrevivido sugiere que antiguos asteroides con agua impactaron con mayor frecuencia de lo que indican las colecciones de meteoritos terrestres.

La cara oculta y el valor científico del polvo lunar

La misión Chang’e-6 logró traer a la Tierra más de 1,8 kilos de roca pulverizada y fragmentos vítreos desde la cara oculta del satélite. El aterrizaje se produjo en la cuenca Apollo, situada dentro de la gigantesca cuenca Aitken del polo sur, una de las regiones más antiguas conocidas.

Esta zona expone materiales profundos de la corteza lunar, lo que la convierte en un entorno idóneo para encontrar restos de impactos primitivos.

A diferencia de la Tierra, la Luna carece de atmósfera, por lo que los meteoritos chocan directamente contra su superficie a gran velocidad. En condiciones normales, un material tan frágil como el de las condritas CI debería haberse vaporizado o dispersado en el espacio.

Siete granos clave y su análisis en laboratorio

El equipo dirigido por el geoquímico Jintuan Wang, de la Academia China de Ciencias, examinó más de 5.000 fragmentos del polvo de la Luna. La mayoría correspondía a regolito lunar, pero la atención se centró en granos que contenían olivino, un mineral común tanto en rocas volcánicas como en meteoritos.

Tras pulir y estudiar estas partículas con microscopios electrónicos y técnicas químicas de alta precisión, se identificaron siete fragmentos ricos en olivino con proporciones de hierro, manganeso y níquel compatibles con las condritas CI.

Además, estos granos mostraban una textura de fusión por impacto, lo que indica que el material se derritió al chocar contra la Luna y se enfrió de forma rápida, preservando su composición original.

La implicancia del polvo de la Luna para aclarar sobre los orígenes del agua allí

La presencia de restos de condritas CI en el polvo de la Luna refuerza la hipótesis de que asteroides ricos en agua y compuestos volátiles desempeñaron un papel importante en el suministro de estos materiales al satélite. Estudios previos ya apuntaban a que la mayor parte del agua lunar procede de cuerpos carbonáceos similares.

Según las estimaciones del equipo, los impactadores de tipo CI podrían representar cerca del 30 % del material meteórico mezclado en el suelo lunar.

Si esta proporción es correcta, muchos de los objetos que golpearon la Luna también habrían alcanzado la Tierra en la misma época, aportando agua y compuestos orgánicos durante la formación de los océanos.

Podría concluirse así en que el polvo de la Luna actúa como un archivo a largo plazo de la actividad del Sistema Solar interior.

Lo último en Ciencia

Últimas noticias