Pánico entre los científicos: perforan el hielo de Groenlandia y temen que vuelva un fenómeno de hace 7.000 años
El Prudhoe Dome, una enorme cúpula helada, ha revelado algo que podría repetirse y que data de hace más de 7.000 años
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Aunque en las últimas semanas, cada vez que se habla de Groenlandia es para explicar la situación frente a la posible invasión por parte de Estados Unidos, lo cierto es que esta isla del Ártico, es ahora noticia por algo que nada tiene que ver con la política y sí con una de las perforaciones más profundas que se hayan hecho en su territorio. Una excavación que ya es motivo de debate entre los científicos ya que se podría repetir un fenómeno de hace 7.000 años.
Todo surge a partir del Prudhoe Dome, una enorme cúpula helada que se extiende por miles de kilómetros cuadrados y que alcanza alturas insospechadas para quien la observa desde fuera. Siempre se había dado por hecho que esta masa se había mantenido intacta durante edades enteras. Pero ahora se ha sabido que no fue así. Los sedimentos recuperados por la expedición que lo ha taladrado cuentan una historia completamente distinta: la superficie rocosa estuvo expuesta al sol hace unos 7100 años. Un dato que, más que aportar una simple fecha, pone en cuestión la resistencia de Groenlandia frente a periodos de calor prolongado.
Entre los científicos que han participado en el proyecto reina una sensación difícil de describir. No es sólo sorpresa y preocupación, sino que se trata de la constatación de que un episodio de deshielo de esta magnitud ya ocurrió y que las temperaturas que podrían alcanzarse a finales de este siglo no están tan lejos de aquel escenario. Por eso el estudio, publicado en Nature Geoscience, ha despertado tanta expectación. No abre un debate nuevo, sino que confirma que el pasado puede repetirse mucho antes de lo que nadie imaginaba.
Perforan el hielo de Groenlandia y temen que vuelva un fenómeno de hace 7.000 años
La investigación forma parte del proyecto GreenDrill, dirigido por la Universidad de Buffalo. Durante varias semanas de 2023, un equipo multidisciplinar trabajó en condiciones extremas para perforar más de 500 metros de hielo. El objetivo era el de alcanzar la roca madre y obtener sedimentos que permitieran reconstruir el pasado. Lo que no esperaban era que la datación por luminiscencia arrojase un resultado tan tajante. Los granos minerales analizados indicaban que la última vez que estuvieron expuestos al sol fue hace unos 7100 años.
Esa técnica se basa en la acumulación de electrones atrapados en los minerales. Cuando el hielo cubre el sedimento, la luz deja de llegar y los electrones quedan almacenados. Basta con liberar esos electrones en el laboratorio para calcular cuánto tiempo ha pasado desde la última exposición. Por eso el dato no ofrece dudas. El hielo actual no existía allí durante el Holoceno temprano, una época en la que las temperaturas eran entre tres y cinco grados superiores a las actuales.
Un área tan grande como una comunidad autónoma
El Prudhoe Dome no es un glaciar aislado en mitad del mapa. Su extensión ronda los 2500 kilómetros cuadrados, algo parecido a lo que ocuparía una comunidad pequeña. Esa escala explica la preocupación de los científicos. Si un bloque tan amplio llegó a desaparecer en un periodo cálido anterior, la sensibilidad de Groenlandia al aumento de temperaturas podría ser mucho mayor de lo que se pensaba.
Los datos más recientes encajan con esta idea. En varias zonas cercanas, las grietas del hielo se han abierto y ensanchado con rapidez, hasta un 25 % en apenas unos años. Es una señal de que la estructura del casquete se está debilitando justo cuando las temperaturas siguen escalando.
El temor a que el pasado regrese antes de lo previsto
La lectura de los expertos es clara. Jason Briner, responsable del proyecto, advierte que las temperaturas en esta región del Ártico podrían alcanzar los valores del Holoceno temprano antes de que acabe el siglo. Si ese escenario se cumple, el Prudhoe Dome podría iniciar un retroceso similar al que ya experimentó hace miles de años. No se trataría de un simple derretimiento estacional, sino de una transformación profunda del paisaje ártico, con implicaciones directas en el nivel del mar y en el sistema climático global.
El retroceso del hielo en Groenlandia no es un fenómeno aislado. Influye en las corrientes oceánicas, en la circulación atmosférica y en la estabilidad de los ecosistemas que dependen del frío extremo. Cualquier alteración de esa magnitud repercute fuera del Ártico. Por eso la comunidad científica habla de un hallazgo inquietante. Si ya ocurrió una vez, nada impide que vuelva a ocurrir en el presente escenario de calentamiento acelerado.
Un descubrimiento que abre nuevas preguntas
La perforación profunda no sólo ha revelado un episodio desconocido del pasado, sino que ha puesto sobre la mesa la necesidad de revisar la evolución de otros puntos de Groenlandia. Si una zona tan extensa como Prudhoe Dome ha mostrado esta sensibilidad, podría haber más áreas donde el hielo se encuentre en la misma situación. Cada núcleo extraído, cada sedimento analizado, ayuda a dibujar un mapa más preciso de la estabilidad futura del casquete polar.
Los investigadores coinciden en algo. No se trata de sembrar alarmismo, sino de entender qué ocurrió y por qué. El hielo del Ártico no es una estructura fija. Es una pieza viva del sistema climático que reacciona a los cambios de temperatura de forma directa. Ahora sabemos que hace 7100 años respondió con un deshielo completo en esta región. Y la ciencia también sabe que caminamos hacia un escenario térmico comparable. Por eso se habla de un descubrimiento decisivo.