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Noruega rompe los moldes: construye un motor eléctrico para aviones que puede reducir un 30% las emisiones de CO2

  • Alejo Lucarás
  • Periodista y redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

La reducción de las emisiones de CO2 se ha convertido en uno de los principales objetivos de la industria aeronáutica, especialmente en trayectos de corta y media distancia. En este escenario, Noruega ha impulsado una tecnología que combina motores eléctricos y de combustión con el objetivo de disminuir el impacto ambiental sin comprometer la operatividad de los vuelos.

Cabe remarcar en este sentido que el desarrollo de sistemas híbridos representa un cambio relevante dentro del sector, donde la electrificación total aún presenta limitaciones. Este enfoque busca equilibrar eficiencia energética y autonomía, dos factores clave en la aviación.

Noruega y su nuevo motor híbrido que busca reducir las emisiones de CO2 en la aviación

El proyecto, liderado por SINTEF (una organización de investigación independiente noruega) junto con Rolls-Royce Electrical Norway, se basa en un motor híbrido que integra un sistema eléctrico junto a uno de combustión tradicional para accionar la hélice del avión.

Este modelo sigue un principio similar al de los vehículos híbridos terrestres: combinar dos fuentes de energía para optimizar el consumo. Según los investigadores implicados, este sistema podría lograr una reducción de hasta el 30% en las emisiones de CO2 en vuelos regionales.

Y esto resulta relevante en el conjunto de la Unión Europea, donde la aviación representa aproximadamente el 4% de las emisiones totales, ya que esta tecnología podría suponer una disminución cercana al 1%.

El planteamiento no busca sustituir completamente el combustible fósil, sino reducir su uso mediante el apoyo de energía eléctrica en fases clave del vuelo, lo que permite mejorar la eficiencia global del sistema.

¿Por qué Noruega se enfoca en los vuelos regionales para reducir las emisiones de CO2?

El desarrollo de este tipo de motores se centra principalmente en rutas cortas, como los vuelos regionales. La razón es técnica: las baterías necesarias para alimentar motores eléctricos tienen un peso considerable, lo que limita su uso en trayectos largos.

En vuelos de menor distancia, la relación entre peso y consumo energético resulta más favorable, lo que facilita la implementación de soluciones híbridas. Esto permite avanzar en la reducción de emisiones de CO2 sin requerir cambios radicales en la infraestructura aeroportuaria o en el diseño completo de las aeronaves.

Además, este tipo de rutas concentra un volumen significativo de operaciones diarias, por lo que cualquier mejora en eficiencia puede tener un impacto acumulativo relevante en términos medioambientales.

Los retos técnicos que envuelven a este prototipo de motor eléctrico

El desarrollo de este motor híbrido implica superar múltiples desafíos tecnológicos. Entre ellos destacan los siguientes:

Uno de los elementos más importantes es el estátor, situado en el núcleo del motor eléctrico. Este componente transforma la corriente en un campo magnético que permite el movimiento del rotor. Para funcionar correctamente, requiere un sistema de aislamiento que evite fallos eléctricos.

El reto consiste en desarrollar un aislamiento lo suficientemente fino para reducir peso, pero que mantenga su durabilidad en condiciones exigentes. Este equilibrio resulta esencial para garantizar la seguridad y la eficiencia del motor.

¿Qué métodos garantizan la seguridad y vida útil de este sistema ideado en Noruega?

Uno de los avances más relevantes del proyecto es la creación de un método de prueba que permite analizar el comportamiento de los materiales bajo condiciones extremas. En concreto, se estudia cómo afectan altas tensiones y frecuencias (de hasta 50 kilohertz) a la vida útil del aislamiento eléctrico.

Hasta ahora, la industria carecía de estándares para evaluar estos parámetros en motores de nueva generación. El nuevo sistema de ensayo consiste en someter los materiales a ciclos continuos de encendido y apagado eléctrico hasta detectar fallos.

Estos experimentos han confirmado que el aumento de la frecuencia reduce la durabilidad del aislamiento, un dato que ya se intuía, pero que no había sido comprobado con pruebas específicas.

Actualmente, se está desarrollando un prototipo del motor que será sometido a pruebas en condiciones reales.

El objetivo es que esta tecnología pueda estar disponible en el mercado en torno a 2035, marcando un posible punto de inflexión en la reducción de las emisiones de CO2 en la aviación regional.