Gran bombazo confirmado: el Imperio Romano extraía oro de España y han conseguido ubicar el lugar exacto
El Imperio Romano llevó a cabo la extracción de oro en España y, ahora, una investigación ha permitido localizar con mayor precisión uno de los enclaves donde se desarrolló esta actividad en el Pirineo Oriental. Durante años existían indicios sobre la presencia de minería aurífera en esta zona, aunque aún faltaban pruebas concluyentes que confirmaran su ubicación exacta y su cronología.
Ahora, un estudio del Departamento de Ciencias de la Antigüedad y de la Edad Media ha logrado demostrarlo mediante técnicas de datación por luminiscencia (OSL), que han permitido situar estas explotaciones entre los siglos I y IV d.C.
Este trabajo ha confirmado por primera vez la existencia de minas de oro aluvial de época romana en el Pirineo Oriental, concretamente en el área de las Guilleteres d’All.
Dónde extraían oro los romanos en España y qué han descubierto
La investigación se centra en los depósitos aluviales del río Segre, donde la presencia de oro ya era conocida desde hace tiempo. Este metal procede de sedimentos antiguos de los Pirineos que, con el paso de los siglos, fueron arrastrados por el agua y acumulados en terrazas fluviales desde la Cerdaña hasta las llanuras de Lérida.
Aunque fuentes antiguas ya mencionaban la calidad de este oro, especialmente en época islámica, no se había podido confirmar con certeza su explotación en tiempos romanos.
Sin embargo, diversos indicios arqueológicos habían permitido sospecharlo: desde la localización de un taller donde se trabajaban metales como el oro, la plata y el cinabrio en el yacimiento del Castellot de Bolvir, hasta la identificación de grandes estructuras erosivas vinculadas a técnicas extractivas hidráulicas.
Estas estructuras, ubicadas en las Guilleteres d’All, mostraban señales claras de haber sido modificadas mediante el uso del agua, una de las claves de la minería romana. Los romanos empleaban sistemas que iban desde la simple canalización hasta métodos más complejos como la construcción de galerías o el uso de agua a presión para erosionar los sedimentos y extraer el oro.
Cómo funcionaban estas minas y por qué este hallazgo es clave
Uno de los elementos más relevantes del estudio ha sido la excavación de un gran depósito hidráulico, parte del sistema de explotación minera. Sin embargo, la escasez de materiales arqueológicos dificultaba su datación, lo que impedía confirmar su origen.
Para resolverlo, los investigadores recurrieron a la técnica OSL, que permite datar sedimentos a partir de la radiación acumulada en minerales como el cuarzo desde el momento en que quedaron enterrados. A diferencia del carbono 14, esta metodología no requiere materia orgánica, lo que resulta fundamental en contextos como este.
Se analizaron dos muestras del mismo depósito, y aunque el margen cronológico es amplio, ambas coinciden en situarse entre los siglos I y IV d.C. Este dato indica que la estructura ya estaba en desuso en ese periodo, lo que confirma que su construcción y uso corresponden a época romana.
Además, la ubicación de estas minas, a unos 10 kilómetros de la ciudad romana de Iulia Livica (actual Llivia), refuerza la idea de que este asentamiento pudo desempeñar un papel clave en la organización y gestión de la explotación aurífera en la región.
Este descubrimiento no solo aporta una prueba definitiva sobre la minería romana en el Pirineo Oriental, sino que también permite comprender mejor cómo se organizaban y explotaban los recursos naturales en esta zona.
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