La primera granja de pulpos del mundo quiere abrir en Canarias: su objetivo es producir 3000 toneladas al año
La posible creación de una granja de pulpos en Canarias marca un punto de inflexión en la evolución de la acuicultura moderna. Para quienes no estén al tanto, esta iniciativa plantea una forma distinta de obtener un producto tradicionalmente ligado a la pesca extractiva, abriendo la puerta a un sistema industrial basado en el control total del ciclo de vida de la especie.
En paralelo, el desarrollo del proyecto ha generado un intenso debate que combina aspectos económicos, científicos y medioambientales. Mientras la industria plantea nuevas oportunidades de producción, diferentes voces advierten de los retos que implica trasladar ciertas especies marinas a entornos artificiales.
¿Cómo es el proyecto de la granja de pulpos que quieren llevar a cabo en Canarias?
El proyecto es impulsado por la empresa Nueva Pescanova y prevé su instalación en el puerto de Las Palmas, en Gran Canaria. La compañía plantea alcanzar una producción anual cercana a las 3.000 toneladas, lo que supondría criar aproximadamente un millón de ejemplares de Octopus vulgaris.
La inversión estimada ronda los 70 millones de euros, con el objetivo de consolidar un modelo que permita producir pulpo de forma constante y controlada.
En caso de superar los procedimientos administrativos y ambientales, esta instalación se convertiría en la primera planta del mundo dedicada a la cría intensiva de esta especie.
A su vez, este enfoque supondría un cambio respecto al modelo tradicional, basado en la captura en mar abierto, introduciendo un sistema industrial que busca garantizar suministro continuo.
¿Cómo funcionaría una granja de pulpos a gran escala?
El modelo planteado para esta granja se basa en la acuicultura intensiva. Los animales se criarían en tanques dentro de instalaciones cerradas, donde se controlarían factores como:
- Temperatura del agua.
- Alimentación.
- Densidad de población.
El sistema permitiría estandarizar los procesos de crecimiento y engorde, algo habitual en otras especies acuáticas, pero inédito en el caso de los pulpos. Según el diseño previsto, miles de ejemplares convivirían en espacios reducidos bajo condiciones artificiales.
La empresa defiende que este método ayudaría a reducir la presión sobre las poblaciones salvajes, aunque también implica adaptar una especie con características particulares a un entorno completamente distinto al natural.
El debate científico sobre la cría de pulpos
Uno de los principales focos de discusión en torno a la granja de pulpos se centra en las características biológicas de estos animales. Diversos estudios, como el publicado en la revista Frontiers in Systems Neuroscience, han señalado que cuentan con un sistema nervioso complejo, con cerca de 500 millones de neuronas distribuidas entre su cerebro y sus tentáculos.
Este nivel de desarrollo neuronal se traduce en capacidades como:
- Resolución de problemas.
- Aprendizaje por experiencia.
- Manipulación de objetos.
Un análisis científico publicado en 2021, basado en más de 300 investigaciones, concluyó que los pulpos son animales sintientes, capaces de experimentar dolor y estrés. Este aspecto ha llevado a numerosos expertos a cuestionar su adaptación a sistemas de producción intensiva.
Además, se trata de una especie solitaria por naturaleza, lo que plantea dudas sobre su comportamiento en entornos con alta densidad de individuos. Entre los riesgos señalados figuran el estrés crónico, la agresividad e incluso el canibalismo.
El impacto ambiental que podría tener esta granja de pulpos en las Islas Canarias
El desarrollo de este proyecto también ha abierto un debate sobre sostenibilidad. A diferencia de otras especies cultivadas en acuicultura, los pulpos son depredadores carnívoros, lo que condiciona su alimentación.
Diversas estimaciones apuntan a que producir un kilogramo de pulpo podría requerir entre tres y cinco kilogramos de pescado, destinado a la elaboración de piensos. Esto implicaría un aumento de la presión sobre los recursos marinos, especialmente en un contexto de sobrepesca.
Algunas proyecciones elevan aún más estas cifras. Los informes de algunas organizaciones internacionales sugieren que una instalación de este tipo podría necesitar decenas de miles de toneladas de pescado al año para sostener su actividad.
A esto se suman otros factores:
- Generación de residuos orgánicos ricos en nitrógeno y fósforo.
- Posible deterioro de la calidad del agua.
- Impacto en la biodiversidad marina cercana.
Estos elementos han llevado a diferentes colectivos a reclamar una evaluación más exhaustiva del proyecto.
Canarias, en el centro del debate sobre el futuro de la acuicultura
La granja de pulpos proyectada en Canarias se encuentra aún en fase de evaluación ambiental, dentro de un procedimiento que analiza sus posibles efectos. Este proceso ha detectado riesgos potenciales, lo que ha intensificado el debate social y político.
Por último y en paralelo, iniciativas legislativas han comenzado a plantear la posibilidad de restringir la cría de pulpos en España, argumentando motivos relacionados con el bienestar animal y la sostenibilidad.