La carrera por la energía solar en el espacio: ¿Es posible?
La carrera por la energía solar en el espacio no es solo una fantasía científica, sino un objetivo tangible que podría revolucionar.
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Teóricamente es posible recolectar energía solar directamente en el espacio y enviarla después a la Tierra. Esto supondría contar con una fuente de energía constante, renovable y prácticamente ilimitada. Esta idea sigue cautivando a los científicos, pero también implica un enorme esfuerzo para concretarla.
La captación de energía solar en el espacio daría lugar a un mundo donde fluiría sin interrupciones un gran caudal de energía limpia y abundante. No se dependería de los combustibles fósiles ni de las condiciones climáticas. Este sueño podría hacerse realidad y cada vez estamos más cerca de lograrlo.
La energía solar en el espacio
La idea de captar energía solar en el espacio es tan simple como revolucionaria: colocar paneles solares en el espacio exterior para capturar la energía del sol sin las limitaciones de la atmósfera terrestre. En la Tierra, los paneles solares se ven afectados por factores como la noche, las nubes y la absorción de luz. Esto reduce su eficiencia.
En el espacio no hay esos problemas. Los paneles pueden operar las 24 horas del día y recibir la luz solar de forma directa y constante. La energía recolectada se transmitiría a la Tierra mediante tecnologías avanzadas, como microondas o láser. Después, esa energía sería enviada a estaciones receptoras.
Esta tecnología tiene enormes ventajas, dentro de las que se destacan las siguientes:
- Eficiencia. La eficiencia es mucho mayor en el espacio, donde la luz solar es hasta 10 veces más intensa que en la superficie terrestre.
- Continuidad. Al no haber noche ni nubes, los paneles pueden generar energía de manera continua.
- Sostenibilidad. La energía solar no produce emisiones de gases de efecto invernadero. Es una alternativa clave para combatir el cambio climático.
A todo lo anterior se debe agregar que el sol es una fuente de energía prácticamente inagotable. Por lo tanto, se garantizaría un suministro energético a largo plazo.
Los obstáculos
A pesar de sus ventajas, la energía solar espacial también involucra grandes obstáculos. El primero de ellos es el costo. Construir, lanzar y mantener infraestructuras en el espacio es extremadamente caro. Se necesitan cohetes potentes y reutilizables, como el Long March-9 que China está desarrollando para transportar los componentes al espacio.
Otro obstáculo es la tecnología de transmisión. Aunque se han realizado avances en la transmisión inalámbrica de energía, todavía estamos lejos de poder enviar grandes cantidades de energía de manera eficiente y segura. El experimento de Caltech logró transmitir milivatios en 2023, pero esto es aún ínfimo.
Finalmente, está el problema del mantenimiento. Los paneles solares en el espacio están expuestos a condiciones extremas, como radiación y micrometeoritos. Por lo tanto, se requerirían materiales ultra resistentes y misiones de reparación, lo que aumentaría todavía más los costos y la complejidad.
Presente y futuro
Actualmente, varios países y empresas están invirtiendo en esta tecnología. China lidera la carrera con un gran proyecto: construir una central solar de un kilómetro de ancho en la órbita geoestacionaria, a 36.000 kilómetros de la Tierra.
Según Long Lehao, diseñador jefe de los cohetes Long March, la energía recolectada en un año equivaldría a la cantidad total de petróleo que puede extraerse de la Tierra. Sin embargo, China no está sola en este empeño. Japón, a través de su agencia espacial JAXA, planea lanzar un satélite de prueba este año.
Estados Unidos también está en la carrera, con empresas como Lockheed Martin y Northrop Grumman. Incluso Islandia, en colaboración con la empresa británica Space Solar, planea lanzar un conjunto solar más modesto para 2030; este sería capaz de abastecer entre 1.500 y 3.000 hogares, lo cual no es una cifra relevante, pero sí esperanzadora.
Aunque la energía solar espacial aún está en fase experimental, los avances tecnológicos podrían hacerla viable en las próximas décadas. Si se superan los problemas técnicos y económicos, esta tecnología podría convertirse en una solución definitiva para satisfacer la creciente demanda energética global y combatir el cambio climático.
Beneficios potenciales
Si logramos superar estos desafíos, los beneficios de la energía solar en el espacio podrían ser transformadores. La capacidad de generar energía de manera continua podría resolver problemas de escasez energética en áreas remotas o en desarrollo. Además, esta tecnología podría proporcionar una fuente de energía limpia y sostenible, contribuyendo a la lucha contra el cambio climático.
La energía solar espacial no solo podría ser un recurso para la Tierra, sino también para futuras colonias en otros planetas. A medida que la humanidad avanza en la exploración espacial, contar con fuentes de energía confiables será fundamental para el establecimiento de bases en la Luna, Marte y más allá.
El futuro de la energía solar en el espacio
A medida que la tecnología avanza y los costos de lanzamiento disminuyen, es plausible que veamos en las próximas décadas un aumento en la inversión y el desarrollo de proyectos de energía solar espacial. Con la colaboración entre gobiernos, instituciones de investigación y empresas privadas, la visión de recolectar energía solar en el espacio podría convertirse en una realidad.
Aunque los desafíos son significativos, el potencial de esta tecnología podría ofrecer soluciones innovadoras para los problemas energéticos del futuro. La pregunta no es si es posible, sino cuándo podremos aprovechar todas las ventajas que la energía solar en el espacio tiene para ofrecer. La exploración y la innovación continúan, y el futuro de nuestra energía podría estar más allá de la atmósfera de la Tierra.
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Temas:
- Energía solar