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Bebés gigantes: Peligros de pesar mucho al nacer

Bebés gigantes: peligros de pesar mucho al nacer
Bebés gigantes: peligros de pesar mucho al nacer
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Muchos padres se sienten especialmente orgullosos del tamaño de sus niños al nacer. Sin embargo, los bebés gigantes no son especialmente positivos. La macrosomía fetal, como se conocen a los chicos que nacen con peso por encima de 4 kilos, puede suponer peligro tanto para el pequeño como para la madre.

En España, el bebé más grande nacido de parto natural superó los 6 kilos. De hecho, más del 5% de los recién nacidos en nuestro país superan los 4 kilos. Sin embargo, es un problema que puede ser fácilmente detectable para poder prevenir la situación.

Esta situación se produce generalmente en los hijos varones de madres que superan los 35 años o que ya han tenido un niño macrosómico. Además, también se puede encontrar esta circunstancia en progenitoras diabéticas, en mujeres que sufren obesidad materna por el exceso de ganancia de peso durante en el embarazo o en procesos gestacionales demasiado prolongados, pues todos los bebés gigantes vienen al mundo tras la semana 41 de gestación.

Riesgos de los bebés gigantes

Como ya hemos comentado, y aunque no sea una señal de alarma excesiva, sí que es cierto que la macrosomía fetal implica riesgos para la madre y para el pequeño.

En el caso del infante, su gran tamaño podría provocar traumatismos obstétricos por posibles complicaciones durante el parto. El más frecuente es la distocia de hombros, es decir, que su hombro se queda trabado tras la pelvis de la madre una vez ha salido la cabeza.

En referencia a la madre, podríamos encontrar desgarros en el canal de parto cuando es vaginal. Igualmente puede provocar hemorragias. De ahí que la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia recomienden la cesárea en mujeres con diabetes y peso fetal superior a 4,5 kilos.

Sea como fuere, se ha avanzado mucho en prevención hoy en día. Si se mantiene la correcta vigilancia durante el embarazo, se podrán controlar las glucemias de las gestantes diabéticas, por ejemplo.

La fórmula estándar para detectar la macrosomía fetal es la ecografía. El error en la estimación del peso es de apenas unos 500 gramos, suficiente para saber si el bebé podría tener un tamaño excesivo o no.

Además, hoy día se cuentan con otros métodos para detectar el problema en madres no diabéticas. Según los estudios, la proteína A se asocia al peso del niño al nacer y a la gestación. Por eso, si los niveles son elevados, se puede prever que exista macrosomía fetal.

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