Ni gorrito ni mantita: éste es el kit perfecto para regalar a un bebé según Lucía Mi Pediatra
La pediatra Lucía Galán explica cuál es el kit perfecto que puede recibir un bebé
Lucía mi Pediatra: «Hay que educar a los niños en la escucha activa y lo debemos hacer apagando el móvil»
El error que cometen todos los padres cuando el bebé no duerme según Lucía Mi Pediatra

Cuando nace un bebé, casi todos repetimos lo mismo a la hora de comprar el kit necesario. Un gorrito, unas manoplas, unos patucos suaves y, a veces, una mantita a juego. Parece lógico a la par que tierno. Y durante años ha sido el regalo estrella para recién nacidos. Sin embargo, Lucía Galán, más conocida como Lucía Mi Pediatra, lo tiene claro: ese no es el mejor kit para un bebé que acaba de llegar al mundo.
La pediatra lo ha explicado recientemente en uno de sus vídeos en redes sociales, en concreto desde su cuenta de TikTok, desmontando un mito muy arraigado entre padres, abuelos y amigos. Y lo hace no por hablar, sino con argumentos médicos, neurológicos y de desarrollo que ayudan a entender por qué, más allá de la tradición, hay regalos que no aportan lo que un recién nacido realmente necesita.
El kit para el bebé perfecto según Lucía Mi Pediatra
En el vídeo que ha publicado, Galán empieza haciendo una distinción importante. El gorrito sí tiene sentido justo después del nacimiento. En esas primeras horas de vida, el bebé pierde gran parte del calor corporal por la cabeza. Por eso, en hospitales y paritorios es habitual ver a los recién nacidos con un gorro puesto nada más nacer. Esa pérdida de temperatura no es un detalle menor. Según explica la pediatra, puede influir en el metabolismo del bebé e incluso en su sistema respiratorio. Así que no es casualidad ni capricho médico. El gorrito cumple una función concreta y temporal.
Pero el problema llega cuando esa lógica se extiende durante días o semanas y además, se acompaña de manoplas y patucos que, según Galán, no aportan beneficios reales al desarrollo del recién nacido.
Manoplas y patucos: por qué no son buena idea
Aquí es donde la pediatra es tajante. Las manoplas y los patucos no ayudan al bebé, y de hecho pueden limitar una etapa clave de su desarrollo neurológico.
Durante los primeros días y semanas de vida, el cerebro del recién nacido está en pleno proceso de creación de conexiones neuronales, las llamadas sinapsis. Estas conexiones se forman gracias a los estímulos externos: el tacto, el olor, el contacto con la piel, las sensaciones nuevas.
Para eso, el bebé necesita sus manos libres. Necesita tocar a su madre. Acariciar el pecho. Sentir la piel. Agarrar un dedo. Explorar el rostro. Notar la barba de papá. Llevarse las manos a la boca. Oler, palpar, descubrir. Todo eso no es un gesto al azar: es estimulación sensorial pura que ayuda a «encender» distintas áreas de su cerebro.
Por este motivo, cubrir constantemente las manos con manoplas o los pies con patucos, explica Lucía Galán, coarta esa ventana maravillosa de oportunidad que tiene el recién nacido para empezar a desarrollar su sistema neurológico a través del contacto directo.
Piel con piel: la mejor forma de regular la temperatura
Uno de los puntos más importantes que recalca la pediatra es que hay formas mucho más eficaces de mantener el calor del bebé sin recurrir a capas innecesarias. La más efectiva de todas es el contacto piel con piel, es decir, poner al bebé desnudo sobre el pecho del adulto, con el torso descubierto, y una mantita por encima para ambos. De esta forma, el cuerpo del adulto regula de manera natural la temperatura del recién nacido. Es un sistema perfecto. Protege del frío, aporta seguridad, refuerza el vínculo afectivo y, además, favorece el desarrollo emocional y neurológico del bebé. Todo al mismo tiempo.
Por eso, insiste Lucía Galán, no hace falta cubrir manos y pies para que el bebé esté bien. Al contrario. Dejarlos libres permite que explore, sienta y empiece a construir su relación con el mundo desde el primer día.
Otro mito desmontado:»los virus no entran por los pies»
En su explicación, la pediatra aprovecha para desmontar otro clásico de la crianza. Los virus no entran por los pies. Ni por las manos descubiertas. Ni por no llevar patucos. El riesgo de infecciones no depende de que el bebé lleve o no manoplas, sino de factores como la exposición a personas enfermas, la higiene de manos o el entorno. Cubrir las extremidades por miedo al resfriado es una creencia muy extendida, pero no tiene base científica.
Entonces, ¿cuál es el kit perfecto para un bebé?
Después de desmontar el kit clásico, Lucía Galán lanza una propuesta que rompe con lo de siempre. Si queremos regalar algo útil, significativo y realmente beneficioso, mejor cambiar el enfoque. En lugar de gorritos, manoplas y patucos, la pediatra propone regalar libros. Libros para padres primerizos. Libros que ayuden a entender al bebé, a cuidarlo con calma y a desmontar mitos que generan inseguridad.
Porque cuidar a un recién nacido no va sólo de abrigarlo. Va de entenderlo. De acompañarlo. De respetar sus tiempos y su desarrollo. Y eso empieza también por informarse mejor. Así que la próxima vez que tengas que hacer un regalo a un bebé que acaba de nacer, quizá merezca la pena pensarlo dos veces. Tal vez el mejor detalle no sea el más mono, sino el que realmente le ayude a crecer desde el primer día.
@luciamipediatra ¿Cuántas veces habremos escuchado esto, verdad? Pues no, los bebés han de sentir, oler, acariciar… forma parte de su sano y maravilloso aprendizaje de vida ❤️ #LosVirusNoEntranPorLosPies #reciennacido #luciagalan #luciamipediatra ♬ sonido original – Lucía mi pediatra