Lactancia materna

Dar el pecho a un bebé intolerante a la lactosa

Ser intolerante a la lactosa es un problema cada vez mayor. Existen algunas pruebas básicas que nos darán una respuesta.

Dar el pecho a un bebé intolerante a la lactosa
Intolerancia lactosa

Ser intolerante a la lactosa es un problema cada vez mayor. Existen algunas pruebas básicas que nos darán una respuesta en caso de sospechar que nuestro bebé tiene ese problema. Con el diagnostico en la mano, el médico nos puede dar unas pautas principales para poder actuar. Hay distintos tipos de intolerancias que es lo primero que se debe determinar antes que dar un paso más en busca del tratamiento. Con el grado de intolerancia bien delimitado los pasos a seguir variaran. Toma nota de cómo dar el pecho a un bebé intolerante a la lactosa.

Bebé intolerante a la lactosa

  • La intolerancia primaria aparece a partir del año por norma general. En este caso se recomiendo retirar por completo la lactosa. La retirada de la lactancia materna será temporal, hasta que el cuerpo del bebé se recupere después de los efectos de la intolerancia. La leche materna contiene una serie de elementos beneficiosos para conseguir esta acción más rápidamente. Las bacterias lácticas le darán la energía necesaria a la flora intestinal.
  • En caso de intolerancia y dar el pecho, es importante que nos adaptemos al máximo. Nuestra alimentación también estará libre de lactosa para poder ayudar al máximo al bebé. En general se puede volver a retomar las tomas con normalidad pasado un tiempo.
  • Estaremos atentas a las molestias que demuestra el bebé. Los gases, la diarrea o la hinchazón son los problemas que deberán ir desapareciendo a medida que la retirada de la lactosa se vaya produciendo.
  • La deficiencia congénita de lactasa es un problema de salud graba un poco menos frecuente. En este tipo de enfermedad la lactasa desaparecerá por completo, eso quiere decir que desde la primera toma se notarán los síntomas. Una diarrea severa será el primer síntoma de que algo no va bien.
  • Los bebés prematuros son los que tienen más posibilidades de ser intolerantes a la lactosa. La lactasa aumenta durante la gestación hasta el momento de nacer. Al no haber llegado a término el embarazo el bebé todavía no tendrá un nivel de lactasa tan elevado. Podrán tener problemas en las primeras tomas que debemos controlar.

Un buen diagnostico es fundamental, tanto para el bebé como para la madre. Las malas digestiones pueden provocar que el desarrollo del pequeño no sea el adecuado. Dormir menos y estar inquieto serán los problemas a los que nos deberemos enfrentar antes de saber qué le pasa al bebé. La intolerancia no debe detener la felicidad de nuestro pequeño.

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