CRÍTICA

‘NUS’, interesante ‘work in progress’ de la coreografía de la Compañía de Danza Maya Triay & Mariona Jaume

Destacan la belleza y el magnetismo de las figuras emergiendo en un torbellino de formas perfectamente disciplinadas

NUS Danza
'NUS, la nueva coreografía de la Compañía de Danza Maya Triay & Mariona Jaume.

La Compañía de Danza Maya Triay & Mariona Jaume acaba de estrenar su segunda coreografía, NUS, que también es su «primera pieza de mediano formato para sala» que asimismo –dicen- es una investigación coreográfica más formal. El argumento de NUS se resume en la exploración de nudos,  entendidos como vínculos que sujetan y sostienen, pero también limitan y condicionan, hasta el punto de desdoblarse en riesgo y confianza.

La obra ha tenido un muy aceptable resultado, atendiendo a un apoyo mayoritario del público los días 14 y 15 de febrero en la sala petita del Principal que asimismo ha coproducido el montaje. Público mayoritariamente joven, lo que viene a confirmar que, en efecto, la danza hoy es un baño de futuro.

Cosa distinta lo visto y me explico. No es en sí mismo una obra de danza contemporánea en sentido estricto –aunque aflore como referencia-, sino un collage de mimo, expresión corporal y atisbo de danza que hacen sospechar estar asistiendo en realidad a un ensayo de laboratorio en la búsqueda de un lenguaje, mucho más evolucionado, que le de personalidad propia al estilo de la compañía creada hace solo cuatro años por las bailarinas-coreógrafas. 

La inmensa mayoría de los cuadros en escena en realidad son fotos fijas y es en los momentos en que la composición de Miquel Bennassar se acelera cuando surge la exhibición de prometedores movimientos coreográficos; la verdadera señal de estar emergiendo un estilo propio –in progress- al que deberemos prestar mucha atención en un futuro inmediato. Fotos fijas, todo  hay que decirlo, en sí mismas hallazgos solo que reiterados en exceso como si en realidad fuesen flashes de creación permanentemente observados por el autor. Una suerte de mirada reflexiva sobre el croquis de la obra que está todavía por llegar en su forma definitiva.  De hecho, lo dicen ellas mismas: «Trabajar mediante la improvisación para extraer calidades de movimiento e imágenes que luego conforman la obra». Exactamente eso es lo que se vio.

Regresando a los acelerones de Bennassar que le dan alas a la danza pura y dura, debo destacar la belleza y magnetismo de las figuras emergiendo en aquel torbellino de formas perfectamente disciplinadas, construidas a partir de trazos de exactitud matemática. Lástima que solo fueran flashes, porque es precisamente en esos instantes cuando en realidad fluye la coreografía.

Volviendo a sus propias palabras en relación a su vocación de autoría, nos comunican que están en el proceso de «entender la danza como una lente a veces microscópica, otras macroscópica». Y en efecto, NUS es resultado de aplicar lentes en la observancia del cuerpo como materia prima y desde la necesidad de «explorar vínculos, con el cuerpo femenino como paisaje». Sobre las tablas –en realidad el suelo llano de la petita- tres bailarinas van evolucionando, las más de las veces a cámara lenta, otras acelerándose, y siempre con la constante repetición de las formas en exploración. Laura Llodrá es la tercera bailarina en escena, junto a Maya y Mariona.

El nudo luminoso suspendido en el aire de una caja oscura le daba un cierto halo de ser entendida la coreografía como un ritual de alabanzas al misterio que se esconde en los movimientos del cuerpo, con liturgias a ras de suelo.

Además de coproducir el Teatro Principal de Palma, NUS no deja de ser la reunión de puntos de vista aportados por L’Animal a l’Esquena, EiMa Creació, Espai Cos y como telón de fondo el Teatro de Capdepera. Mapa de alianzas, imprescindibles, en un sector maltratado en su día a día.

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