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Las imágenes que desmontan el relato de los manifestantes del 26J en Baleares: los radicales atacaron a la Policía con piedras, botellas y palos

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Julio Bastida

Las imágenes más impactantes de los disturbios en Palma se han convertido en una de las principales pruebas de la investigación policial. Las grabaciones realizadas por drones, cámaras de seguridad y vídeos a pie de calle muestran con claridad la violencia ejercida por un grupo de radicales contra la Policía Nacional, desmontando las versiones que acusaban a los agentes de haber cargado de forma indiscriminada contra manifestantes pacíficos.

El abundante material audiovisual sitúa ahora en el centro del debate el relato difundido en las horas posteriores a los altercados, ya que las imágenes reflejan una realidad muy diferente. Los vídeos muestran a manifestantes violentos atacando directamente a los agentes, mientras estos trataban de mantener el dispositivo de seguridad.

Entre las escenas más llamativas aparece una mujer golpeando a policías con una bandera, mientras que otras secuencias muestran a encapuchados lanzando botellas de cristal, piedras, adoquines y otros objetos contundentes contra los efectivos policiales. Las grabaciones también recogen ataques coordinados desde distintos puntos, poniendo en riesgo tanto la integridad de los agentes como la seguridad del resto de asistentes.

Las imágenes dejan patente cómo un grupo organizado de violentos aprovechó el final de una manifestación que hasta ese momento se había desarrollado de forma mayoritariamente pacífica para provocar graves disturbios. Según los investigadores, estos individuos actuaron de manera coordinada con el objetivo de generar enfrentamientos con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y reventar la movilización.

La investigación de la Policía Nacional apunta a que los altercados fueron protagonizados por un grupo organizado que, según las pesquisas, ni siquiera había participado en la manifestación y se incorporó únicamente en su tramo final para provocar los disturbios. La principal hipótesis policial sostiene que los enfrentamientos estaban premeditados.

Fuentes de la investigación aseguran que los presuntos responsables están plenamente identificados gracias al análisis de las imágenes obtenidas por drones, cámaras de videovigilancia y grabaciones policiales. Los investigadores prevén que en los próximos días se produzcan las primeras detenciones, una vez concluyan las diligencias que serán remitidas al juzgado.

El informe policial, cuya entrega a la autoridad judicial es inminente, reconstruye con detalle la secuencia de los hechos. Entre las principales pruebas figuran imágenes aéreas que muestran cómo una decena de agentes realizaba un dispositivo de cierre en la pasarela del Parc de la Mar para impedir el acceso de más personas a Ses Voltes, espacio que, según la Policía, había alcanzado el límite de aforo permitido y cuya saturación suponía un riesgo para la seguridad.

Según la investigación, los diez agentes quedaron rodeados en pocos minutos por una multitud de varios centenares de personas, viéndose obligados a solicitar apoyo urgente. Finalmente, efectivos de la Unidad de Intervención Policial (UIP) acudieron para garantizar su seguridad y facilitar el repliegue del dispositivo.

Las imágenes incorporadas a la investigación muestran que los agentes retrocedieron de forma ordenada hasta la avenida Antoni Maura cuando mantener la posición inicial resultó imposible. Fue entonces cuando, según las diligencias, un grupo de más de 400 personas con actitud violenta se dirigió contra los policías con la intención de provocar enfrentamientos.

Los investigadores diferencian claramente entre la inmensa mayoría de participantes de la manifestación, que desarrollaron la protesta de manera pacífica, y los autores de los disturbios, a quienes atribuyen una actuación organizada para sabotear la movilización y desencadenar los enfrentamientos con la Policía.

Durante el repliegue policial, los agentes fueron objeto de numerosos ataques. El informe recoge el lanzamiento de botellas de cristal, piedras, adoquines y otros objetos contundentes, además de patadas y puñetazos. Incluso se localizaron clavos lanzados contra los policías, un hecho que los investigadores consideran especialmente grave por el riesgo que suponía tanto para los agentes como para el resto de personas presentes. Como consecuencia de los disturbios, varios vehículos de la Policía Nacional sufrieron importantes daños materiales.

La investigación también desmiente las informaciones que apuntaban al supuesto uso de pelotas de goma por parte de la Policía Nacional. Según las fuentes consultadas, los agentes desplegados en el operativo no portaban este tipo de material antidisturbios.

El informe sostiene que la única medida disuasoria utilizada para facilitar el desalojo consistió en el lanzamiento de 12 salvas de fogueo, dispositivos que únicamente generan un fuerte estruendo y no proyectan ningún elemento contundente. Su finalidad era dispersar a los grupos violentos y permitir el repliegue policial sin causar impactos sobre las personas.

Otro de los aspectos analizados por los investigadores es el número de personas lesionadas durante los altercados. Mientras las fuentes oficiales cifran en cuatro los heridos, los organizadores de la manifestación elevan esa cifra hasta una veintena.

No obstante, las mismas fuentes policiales subrayan que, hasta la fecha de elaboración del informe, no constaba ninguna denuncia formal presentada por participantes que aseguraran haber resultado heridos durante la intervención policial, circunstancia que también será valorada por la autoridad judicial.

Las diligencias continúan abiertas y la Policía Nacional no descarta nuevas detenciones conforme avance el análisis de las pruebas audiovisuales y de las identificaciones practicadas durante los graves disturbios registrados en Palma.

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