El golpe de las máquinas expendedoras: cae un empleado en Palma por robar 31.000 euros de su empresa
El varón utilizaba un vehículo rotulado de la empresa y vestía el uniforme oficial para pasar desapercibido

La Policía Nacional ha detenido en Palma a un trabajador de una empresa de máquinas expendedoras acusado de haber convertido la recaudación ajena en un botín propio de más de 31.000 euros. Un golpe silencioso, moneda a moneda, que durante meses pasó desapercibido hasta que alguien empezó a echar cuentas.
La historia comenzó a finales del pasado mes de enero, cuando los agentes de la Policía Judicial de la comisaría del distrito de Playa de Palma iniciaron una investigación tras la denuncia presentada por la empresa afectada. La compañía había realizado una auditoría interna con el objetivo de aclarar un misterioso descuadre en la recaudación de sus máquinas expendedoras. El resultado fue tan claro como alarmante: faltaban 31.000 euros.
Tras tomar declaración al gerente, los investigadores centraron rápidamente sus sospechas en un trabajador que tenía acceso directo a las máquinas y, lo más importante, las llaves. No era un empleado cualquiera. Según la investigación, pese a tener asignada una ruta concreta, el sospechoso se desviaba con frecuencia y acudía a distintos negocios fuera de su horario laboral, un detalle que levantó más de una ceja policial.
Las pesquisas revelaron además que el trabajador utilizaba un vehículo rotulado de la empresa y vestía el uniforme oficial, una estrategia perfecta para pasar desapercibido. Para rematar la jugada, ocultaba su rostro con un casco, evitando así quedar registrado por las cámaras de seguridad. Discreción máxima en lo que parecía una operación meticulosamente calculada.
Según los investigadores, el sospechoso habría manipulado las máquinas desde el pasado mes de agosto y continuado apoderándose de la recaudación hasta enero. Finalmente, fue detenido como presunto autor de un delito de estafa y otro de robo con fuerza.
Pero la historia tenía un giro final: al detenido le constaba una orden de ingreso en prisión dictada por un juzgado de Palma por un delito de estafa en hechos muy similares. En virtud de esta requisitoria, la autoridad judicial ha ordenado su ingreso en prisión de forma provisional. Fin de la ruta… y de la picaresca.