Fallece el histórico masajista del Mallorca Jaume Pedrós

Estuvo 31 años en el club, desde 1969 hasta 2001

Vivió lo mejor y lo peor del Mallorca, desde el encierro de 1977 hasta la Recopa de 1999

En los momentos de mayor crisis prestó dinero de su bolsillo a los jugadores

Se encerró en el vestuario con los futbolistas en noviembre de 1977

Ha fallecido en Santanyí a los 86 años de edad

Real Mallorca
Jaime Pedrós, en una foto de archivo
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El histórico masajista del Mallorca Jaume Pedrós ha fallecido hoy en Santanyí, ciudad en la que residía desde su jubilación, a la edad de 86 años. Pedrós estuvo ligado al club durante 32 años, desde 1969 hasta 2001, viviendo lo mejor y lo peor de la cronología de la entidad bermellona.

Nacido en 1936 en Lleida, llegó al Mallorca en 1969, a los 33 años, para vivir el ascenso a Primera de la temporada 68-69, con el tándem Forneris-Rodríguez en el banquillo. Allí forjó una amistad con Juancho Forneris que duraría muchísimo tiempo, hasta el fallecimiento del histórico ex-futbolista y ex-entrenador argentino.

Pedrós vivió en 1977 en primera persona el primer encierro de la historia del fútbol español, protagonizado por los jugadores del Mallorca en protesta por los impagos del presidente Guillermo Ginard, que para sacarles del vestuario, donde habían acampado, les entregó cheques falsos, lo que propició un segundo encierro.

Aquella fue la época más dura de la historia del Mallorca, llegando incluso a cortarse el gas y la luz del Lluís Sitjar y siendo subastados los derechos de todos los jugadores tras una denuncia presentada por el ex-futbolista Jorge Mendoza. Pedrós no sólo trabajó sin cobrar, sino que prestó dinero a muchos jugadores, dinero que por supuesto en muchos casos ya no volvió a ver, ya que al compaginar su trabajo con el que ejercía también en la Policlínica Miramar era de los pocos que disponía de ingresos garantizados.

Vivió con Contestí el resurgir del club a partir de 1978, pasando de Tercera a Primera en cuatro temporadas. De ahí el nacimiento de las SAD en 1992, la llegada del Grupo Zeta en 1998 y, ya muy cercana su jubilación, el fichaje de Luis Aragonés en la temporada en la que plegó definitivamente su mesilla de masajes, en 2001.

Pedrós lo fue todo en el Mallorca. En aquella época era el único masajista, por lo que se le acumulaba el trabajo a todas horas, pero también ejercía como utillero e incluso en muchas ocasiones como médico. Su imagen en el Lluís Sitjar, saliendo a la estampida desde el banquillo para atender a algún jugador lesionado, era siempre recibida con una gran ovación desde la grada, que le tenía en gran estima.

Pedrós residía desde hacía años en Santanyí, población en la que también era muy conocido y muy querido. Sin duda ha sido una pérdida muy sentida para el mallorquinismo.

 

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