El comisario Santafé: un jefe de los antidisturbios convertido en DAO
El hasta ahora jefe superior de Policía de Baleares es un amante del deporte, disciplinado y con gran capacidad en la toma de decisiones
Es padre de dos hijos que han seguido su estela profesional y que ejercen actualmente en distintas unidades en Baleares

En las carreras largas, las de verdad, no basta con llegar. Hay que mantenerse firme, adaptarse a los tiempos y, sobre todo, no perder nunca la vocación. La trayectoria de José Santafé Arnedo, recién nombrado director adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional, es un ejemplo de esa constancia silenciosa que rara vez busca el foco, pero que termina marcando el rumbo de una institución.
Su nombramiento por el ministro Fernando Grande-Marlaska, a propuesta del director general de la Policía, Francisco Pardo, no es fruto de la improvisación. Es el resultado de más de tres décadas de trabajo dentro del cuerpo, desde que en 1990 ingresara como alumno de la escala ejecutiva de la Policía Nacional. Desde entonces, su carrera ha transitado por la seguridad ciudadana, la policía judicial o extranjería en destinos tan exigentes como Madrid o Baleares.
Recuerdo aquella primera entrevista que realicé a un joven inspector de antidisturbios. Quedamos en el bar Las Tres Esquinas, a escasos 100 metros de la Jefatura. Su mensaje fue claro y directo. Se definió como un muchacho del barrio madrileño de Malasaña que, en la década de los años 80, deseaba con todas sus fuerzas convertirse en policía, en un entorno que muchas veces empujaba a terminar siendo justo lo contrario.
Ascendió a inspector jefe en 2005, a comisario en 2012 y, en 2020, alcanzó la máxima categoría en la Policía Nacional. Desde julio de 2022 ejercía como jefe superior de Policía en Baleares, un destino que no solo ha sido un puesto de responsabilidad, sino también una etapa profundamente personal. Porque hablar de Santafé Arnedo únicamente desde los cargos sería quedarse en la superficie.
Quienes le conocen saben que detrás del uniforme hay un hombre de carácter directo, trato cercano y una forma de liderar muy basada en el contacto humano. Amable y afectuoso, aunque con ese pronto que a veces aparece en las personalidades intensas y que, según dicen quienes han trabajado con él, siempre sabe reconducir para acercar posiciones.
También es un hombre de familia. Padre de dos hijos —un chico y una chica— que han seguido su estela profesional ingresando en el Cuerpo Nacional de Policía. Ambos ejercen actualmente en distintas unidades en Baleares, prolongando una vocación que en casa parece haber pasado de generación en generación.
Fuera de los despachos, Santafé es conocido por otra faceta menos institucional pero muy suya: el deporte. Fornido, disciplinado y amante del hierro, mantiene una rutina casi sagrada en el gimnasio Pro Fitness, propiedad del ex tenista Carlos Moyá y su esposa Carolina Cerezuela. Allí encuentra algo más que entrenamiento: una válvula de escape frente a la presión diaria que implica dirigir equipos y tomar decisiones complejas.
En Baleares deja, además, una red de relaciones personales y profesionales construidas durante años. Entre ellas destaca su amistad con Aina Calvo, ex alcaldesa de Palma, ex delegada del Gobierno en las Islas y actualmente secretaria de Estado de Seguridad, una de las figuras de confianza dentro del equipo del ministro Marlaska.
Pero si hay un vínculo que explica bien su conexión con las Islas, es el que mantiene con el RCD Mallorca. Durante años fue el responsable de seguridad de los dispositivos del club, tanto en Primera como en Segunda División. Un trabajo discreto, lejos de los titulares, pero fundamental para garantizar que el fútbol siga siendo una fiesta y no un problema.
Antes de eso, muchos lo recuerdan al frente de la Unidad de Prevención y Reacción (UPR), los conocidos antidisturbios de Baleares, una de las unidades más exigentes del cuerpo. Allí forjó parte de su reputación profesional: disciplina, presencia y capacidad para tomar decisiones rápidas en momentos de tensión.
Ahora, su destino cambia y el salto es de los que marcan una carrera. Como director adjunto operativo de la Policía Nacional, Santafé Arnedo asume uno de los puestos más relevantes dentro de la estructura policial española.
Baleares, mientras tanto, se queda con el recuerdo de un comisario intenso, cercano y muy consciente de que la autoridad no se impone solo con galones. A veces también se gana con una conversación, con un gesto de rectificación o incluso con una rutina de pesas al final del día.
Porque, al fin y al cabo, hay trayectorias que se construyen como los entrenamientos: repetición, esfuerzo y constancia. Y Santafé Arnedo parece haber entendido desde hace años que el verdadero peso no siempre está en el hierro, sino en la responsabilidad.