Autoridad Portuaria, reino Taifa
ARCA, cargada de razón, considera que es una irresponsabilidad por parte de la Autoridad Portuaria haber elegido una propuesta tan impactante paisajísticamente para reformar el antiguo Bar Pesquero, situado frente a Sa Llotja, porque Palma, argumenta esta asociación, no necesita un edificio extremadamente visible en la primera línea del puerto, impactando negativamente la fachada histórica de la ciudad. Es más, considera también que estamos ante un futuro edificio fuera de lugar y de contexto y se solicita un nuevo proyecto que no resulte impactante paisajísticamente.
Estamos ante un nuevo atentado de la Autoridad Portuaria a esta ciudad y puede que no sea el último. Ya se sabe que Puertos es de titularidad estatal, pero radica también en Palma y en consecuencia no debería ir por libre, como si fuera un reino Taifa, y tendría la obligación de someter sus actuaciones a la ciudad que la alberga, lo contrario resulta inadmisible. Y el ayuntamiento, por su parte, como ha sucedido anteriormente con algunas actuaciones y entre ellas el paseo marítimo, tendría la obligación de obligarles a atenerse a los intereses y conveniencias de la ciudad.
El caso más sangrante es, evidentemente, el Paseo Marítimo, arruinado por un proyecto que no tuvo en cuenta que es precisamente un lugar emblemático para Palma y uno de sus más exclusivos polos de atracción. Pues no. Ha sido desertizado y, si alguien no lo remedia, acabará por consunción. Este fue el gran logro de una Autoridad Portuaria que va por libre. Y ahora ahí tenemos un nuevo atentado: un descomunal Bar Pesquero absolutamente fuera de contexto. ¿Puede esperarse algo más?, pues no lo duden. La ciudad y su puerto han ido i van ahora cada cual por libre.
MARTES: PREMIOS CIUTAT DE PALMA. El señor alcalde de nuestra ciudad, en la inauguración tardía, casi un mes después, de los Premios Ciutat de Palma, suspendidos por los sucesos de Adamuz –bien por haber eliminado las verbenas, pero no los actos culturales – dijo que Palma cuenta con unos premios vivos, dinámicos, abiertos, competitivos, prestigiosos y, lo que es más importante todavía, con unas magníficas expectativas de presente y de futuro. Vayamos por partes. Los Premios Palma han visto incrementada su participación dado que los más importantes se han convocado también en castellano, aunque de su prestigio –novela, poesía- unas obras inéditas cuyo éxito se desconoce, es aventurado poder afirmarlo. Lo que sí se conoce, y en consecuencia puede valorarse, es el único premio público y visible, el de artes visuales. Y aquí ya es posible discrepar de las valoraciones alcaldables y, más aún, de las de un jurado que parece ser está llevando este premio a la irrelevancia. Nada bueno entonces para una ciudad que aspira a convertirse en Capital Europea de la Cultura en el 2031.
Estamos en un país libre y cada cual puede y decide qué arte consume. Ocurre, sin embargo, que el nivel en que han descendido algunos certámenes artísticos de estas latitudes, así el de Palma, adolecen de cualquier reflexión en el plano intelectual. Con artistas que construyen obras intrascendentes, con ocurrencias en lugar de aprovechar todo el potencial del arte, sea cual fuere su estilo. La cuestión es exhibir ahora productos que tratan a los espectadores como niños. Igual que el hip hop con la música.
Hete aquí un ejemplo: la artista Inma Femenía resultó ganadora del Premi Ciutat de Palma de artes visuales 2025 con su obra Free Fall CII 2018, vayan ustedes a saber lo que significa como tampoco lo que pretende representa un trapo suspendido del techo, aunque, supuestamente, simboliza un suponer, una línea de investigación sobre la relación entre la materia y lo digital, explorando cómo los avances tecnológicos transforman nuestra concepción de la realidad. O sea, un experimento mental sobre la perspectiva vertical de Hito Steyerl, que apunta hacia la ausencia de fundamentos del futuro. Sumamente clarificador para una mayoría, sin duda.
Resumiendo, si a Palma aspirante a capital europea de la Cultura en 2031, tiene que contribuir la excelencia de las presentes manifestaciones artísticas, aviados estamos. Ni se puede comenzar y acabar en Miró, que ya es pasado, ni tampoco sacaremos ahora a pasear a Barceló. Ni por supuesto no nos sorprenderá Lita Cabellut. Estamos todavía a tiempo, pero sin duda hará falta algo, mucho, más todavía.
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