Las aguas de Baleares marcan un récord absoluto de temperatura con 33ºC en la isla de la Dragonera
Los datos apuntan a anomalías de hasta 2ºC en las inmediaciones del archipiélago
El calentamiento provoca noches muy cálidas y mucho bochorno por la elevada humedad

La boya de ka Dragonera ha marcado un récord absoluto de temperatura tras anotar 33,02 ºC, según ha informado la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) con datos de Copernicus sobre la temperatura del agua del mar.
La Aemet ha apuntado igualmente que los datos del satélite indican anomalías de hasta 2ºC en las inmediaciones del archipiélago.
También en redes sociales, la Aemet ha advertido que la temperatura del agua está más de 3°C por encima de lo normal para estas fechas en el Cantábrico y más de 4°C en el Mediterráneo occidental, lo que provoca noches muy cálidas en la costa y un aumento de la sensación de bochorno por la elevada humedad.
Ya el año pasado, el mar Mediterráneo en la zona de Baleares alcanzó una temperatura media en la superficie de 28,4 ºC durante el mes de julio de 2025, lo que supuso un registro que se situó casi 5 ºC por encima del promedio de 1982-2015.
Según los datos del Sistema de Predicción y Observación Costero de Baleares (Socib), en 2025 no solo se batieron récords en la temperatura superficial, sino que también se detectó un inédito nivel de contenido de calor en capas más profundas, con una tendencia de calentamiento particularmente intensa a 500 metros de profundidad.
Los especialistas denominan olas de calor marinas a los períodos en que las temperaturas oceánicas superan durante más de cinco días el umbral del 90% de los registros históricos. Hasta ahora era 2022 el que ostentaba el récord con 232 días de olas de calor marinas en el archipiélago balear.
El Mediterráneo, además, resulta especialmente vulnerable debido a su condición de cuenca semicerrada y relativamente pequeña, donde las olas de calor marinas suelen producirse en relación directa con las olas de calor atmosféricas. Esta vulnerabilidad se traduce en graves amenazas para todos los ecosistemas marinos mediterráneos, y el lógico deterioro de las praderas oceánicas, mortalidad de corales y gorgonias o floraciones de algas nocivas, entre otras consecuencias.