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El monasterio más antiguo de Galicia está en Orense y tiene registros del siglo VI: lo excavaron en cuevas artificiales

monasterio más antiguo de Galicia
Monasterio de San Pedro de Rocas. Foto: Jose Luis Cernadas Iglesias en Flickr.
  • Alejo Lucarás
  • Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba. Redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

Galicia guarda celosamente varios templos milenarios, pero evidentemente solo uno puede presumir de ser el monasterio más antiguo de la comunidad,  y con pruebas documentales que lo confirman. Su origen se remonta a antes del año 573, una fecha grabada en una piedra que hoy se conserva en el Museo Arqueológico de Orense.

Antes de convertirse en un complejo monástico como los que se conocen hoy, el lugar fue morada de un puñado de hombres que buscaban aislarse del mundo. La solución que encontraron para vivir y rezar, directamente dentro de la montaña, convierte a este enclave en un caso único dentro del patrimonio religioso español.

Así es San Pedro de Rocas, el monasterio más antiguo de Galicia

Nuestro flamante y antiquísimo protagonista es el Monasterio de San Pedro de Rocas, situado en el municipio de Esgos, en la provincia de Orense, a pocos kilómetros del río Sil y en plena Ribeira Sacra.

Los historiadores lo consideran el monasterio más antiguo de Galicia porque conserva parte de su estructura original: unas cuevas artificiales excavadas directamente en la piedra que sirvieron de capilla y refugio a una comunidad cristiana ya en el siglo VI.

La prueba documental más sólida es una inscripción con el año 573, tallada en una losa que, como se mencionó al principio, hoy se expone en el Museo Arqueológico Provincial de Orense. Ese registro, uno de los más antiguos de todo el noroeste peninsular, sitúa el origen del enclave en plena época sueva, cuando Galicia formaba un reino independiente en la península.

A diferencia de otros monasterios gallegos que fueron creciendo por fases sobre construcciones posteriores, aquí la roca de la montaña (que se puede apreciar en la imagen destacada) sigue siendo el elemento estructural principal, tanto en la iglesia como en las estancias donde vivieron los primeros monjes.

Las cuevas que dieron origen al Monasterio de San Pedro de Rocas

Antes de existir como monasterio propiamente dicho, el lugar fue habitado por un grupo reducido de hombres que optaron por la vida eremítica. Según los registros conservados, cinco de ellos (Eufrasio, Eusanio, Quinedio, Eacio y Flavio) horadaron tres cuevas en la montaña para retirarse a orar en soledad.

Con el paso del tiempo, aquella vida solitaria se transformó en una comunidad organizada. Un documento del año 1007 recoge que un caballero llamado Gemodo descubrió las ruinas mientras cazaba por la zona y decidió restaurarlas, aunque los historiadores consideran que buena parte de ese relato pertenece más a la leyenda que a la historia contrastada.

Fue el rey Alfonso III quien introdujo la Regla de San Benito en el cenobio, momento en el que el monasterio pasó a depender del cercano monasterio de Celanova. Sucesivos monarcas confirmaron y ampliaron las donaciones al lugar hasta bien entrado el siglo XIV.

Una iglesia excavada en la roca y con un tesoro románico único

La iglesia actual, construida entre los siglos XII y XIII, mantiene el mismo espíritu que las primitivas cuevas: sus tres naves y el ábside están excavados directamente en la roca, con columnas y capiteles tallados en la propia piedra de la montaña.

Lapida Fundacional de San Pedro de Rocas
Lápida fundacional de San Pedro de Rocas. Foto: José Antonio Gil Martínez en Wikimedia Commons.

En el suelo del templo y en el antiguo claustro se conservan además ocho sepulcros antropomorfos (tumbas talladas en la piedra con forma humana), uno de ellos con una cruz grabada. Se cree que ahí enterraban a los monjes que habitaban el monasterio.

El interior guarda también una joya poco conocida: un fresco románico pintado entre 1175 y 1200 que representa a los apóstoles junto a un mapamundi medieval, considerado la única representación románica conocida de un mapa del mundo.

Sobre la entrada, una espadaña se levanta directamente sobre un monolito de roca natural, con casi veinte metros de altura.

Cómo visitar el monasterio de San Pedro de Rocas

El monasterio sufrió varios incendios a lo largo de su historia (en el siglo XI, en 1640 y de nuevo en 1928), que fueron transformando su aspecto hasta llegar al actual. Tras la desamortización de Mendizábal, en 1836, pasó a funcionar como iglesia parroquial, y en 1923 fue declarado Monumento Histórico-Artístico.

Hoy puede visitarse de forma gratuita todo el año. El acceso se realiza por la carretera OU-0509 desde Esgos, en un trayecto de curvas entre montañas que termina junto a un centro de interpretación dedicado a la vida monástica en la Ribeira Sacra.

Muy cerca, la Fuente de San Bieito, también excavada en roca, es otro de los rincones que atrae a los visitantes.

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