Google, Apple y Amazon tienen más influencia en Bruselas que muchas de las grandes empresas europeas
El lobby tecnológico estadounidense en Bruselas suma cientos de reuniones con responsables europeos
Wallapop incorpora Bizum: así podrás pagar sin compartir tu número de teléfono con desconocidos
Amazon bloquea a Muse, la IA de Meta que quiere comprar por ti, y abre una batalla por el futuro de Internet

Las grandes tecnológicas de Estados Unidos no solo compiten en las tiendas de aplicaciones o en la nube. También compiten por algo menos visible, que es el acceso a quienes escriben las reglas en Europa. Un análisis del Financial Times publicado este jueves cruza el registro de transparencia de la UE con las agendas de la Comisión Europea y el Parlamento Europeo. La conclusión es que Google, Apple y Amazon se reúnen con los responsables comunitarios más que cualquier empresa europea por separado.
Trescientas reuniones y ninguna empresa europea por delante
Desde las elecciones europeas de junio de 2024, que dieron paso a un nuevo Parlamento y a una nueva Comisión, Google y sus filiales han mantenido 302 reuniones con altos cargos de la Comisión y eurodiputados. Apple acumula 257 y Amazon 239 en el mismo periodo.
Para encontrar compañías europeas hay que bajar en la tabla. Solo TotalEnergies (236), Volkswagen (231) y Airbus (222) aparecen entre las 20 organizaciones con más encuentros, y las tres quedan por detrás de las estadounidenses.
Raphaël Kergueno, de Transparency International, cree que la situación obliga a pedir explicaciones a los responsables políticos, porque «parecen estar dando más acceso a las empresas estadounidenses que a las europeas».
El ranking completo lo encabezan dos ONG ecologistas, WWF (431) y Transport & Environment (410), seguidas de las Cámaras de Comercio estadounidenses (396) y del Gobierno chino (359). La patronal europea BusinessEurope, con 321 encuentros, también supera a Google.
La diferencia está en con quién se sientan. Las organizaciones ecologistas se reúnen sobre todo con eurodiputados verdes y de izquierda, una minoría en la Cámara. Las empresas estadounidenses, en cambio, hablan con todo el arco parlamentario.

El lobby que se mide en millones
El gasto declarado refuerza la misma idea. Apple destina alrededor de 9 millones de euros al año a su actividad de lobby en Bruselas y Meta supera los 10 millones, mientras que TotalEnergies, Volkswagen y Airbus no pasan de 8,7 millones entre las tres.
Amazon declara entre 9 y 10 millones y Google, entre 5,5 y 6 millones. Son horquillas que las propias compañías comunican al registro de transparencia, no auditorías independientes. La tendencia viene de lejos. En octubre de 2025, los observatorios Corporate Europe Observatory y LobbyControl calcularon que el sector tecnológico gasta unos 151 millones de euros anuales en influir en Bruselas, más de un 50% por encima de lo que gastaba cuatro años antes.
IA, nube y menores, lo que se discute a puerta cerrada
Los temas de esas reuniones afectan directamente a cualquier usuario europeo. Google mantuvo 22 reuniones solo sobre el llamado ómnibus digital, el paquete con el que la Comisión simplifica sus normas tecnológicas y que, entre otras cosas, da más margen a las empresas para entrenar modelos de IA con datos personales.
La parte de ese paquete dedicada a la inteligencia artificial ya está en vigor desde el 27 de julio de 2026. Retrasa hasta el 2 de diciembre de 2027 las obligaciones para los sistemas de IA de alto riesgo, que debían aplicarse en agosto de este año.
Google, Amazon y Apple también han tratado con los responsables europeos la futura regulación de los servicios en la nube y las normas de seguridad en internet para menores. Son decisiones que marcan dónde se guardan los datos de empresas y particulares o qué controles deben aplicar las plataformas a los usuarios más jóvenes.
La Ley de Mercados Digitales, el frente más caro
El otro gran campo de batalla es la Ley de Mercados Digitales (DMA), la norma que obliga a los llamados guardianes de acceso a abrir sus plataformas a la competencia. En abril de 2025, Bruselas multó a Apple con 500 millones de euros y a Meta con 200 millones por incumplirla.
El pasado 23 de julio le tocó a Google, con dos sanciones que suman 890 millones de euros. La Comisión le reprocha favorecer sus propios servicios en el buscador y poner trabas en Google Play a los desarrolladores que quieren informar de ofertas más baratas fuera de la tienda.
Apple, por su parte, empieza a aplicar este mes de octubre nuevas condiciones en el App Store pactadas con la Comisión. Los desarrolladores tendrán más libertad para llevar a los usuarios a otros sistemas de pago y las comisiones serán más bajas y sencillas.

Trump, los aranceles y la soberanía tecnológica
Todo esto ocurre con Washington mirando de reojo. La Casa Blanca ha amenazado en varias ocasiones con aranceles como respuesta a unas normas que Europa defiende como parte de su soberanía tecnológica, es decir, de su intento por depender menos de la tecnología estadounidense.
Las compañías ven su actividad como algo lógico. Google atribuye su presencia en Bruselas a la cantidad de normas nuevas a las que tiene que adaptarse, mientras que Amazon y Apple explican que hablan con los responsables políticos de asuntos importantes para sus clientes y su negocio. Airbus, Volkswagen y TotalEnergies no se han manifestado.
Un registro de transparencia con un agujero
Bruselas tiene casi 18.000 organizaciones inscritas en su registro de transparencia, el doble que en 2016. Más del 63% de las reuniones registradas fueron con empresas o asociaciones empresariales, frente a alrededor del 23% con ONG o centros de estudios.
El sistema tiene una grieta. Los responsables de la Eurocámara mantuvieron unas 29.000 reuniones con organizaciones que no figuran como lobbies, desde misiones diplomáticas como la china hasta la Heritage Foundation, un centro de estudios ultraconservador estadounidense.
La Comisión solo puede reunirse con entidades registradas. El Parlamento, en cambio, se limita a recomendar a sus miembros que lo hagan, y Transparency International reclama que esa recomendación se convierta en obligación cuanto antes.