CATALUÑA

Así impide un vecino de Barcelona que una banda de ladrones desvalije a un anciano

El vecino consigue que los ladrones le devuelvan a la víctima la cartilla del banco

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Ángel Moya

Un vecino de Barcelona graba el momento en que una banda de ladrones desvalija a un anciano por el método del «excremento de paloma» y ayuda a la víctima a recuperar la cartilla bancaria que le habían sustraído en el barrio del Carmel.

El vecino sorprende a los tres ladrones en el momento en que rodeaban al anciano en plena calle de este barrio de Barcelona y le sustraían la cartilla de ahorros sin que la víctima se diera cuenta.

Es el llamado hurto del «excremento de paloma», una actualización del antiguo «timo de la mancha».

La técnica es vieja y conocida por todo carterista que se precie, sólo que en la actualidad los ladrones de ancianos en Barcelona han sustituido la tradicional mancha de color blanco, por un líquido verdoso y viscoso que simula ser excremento de paloma.

Antes, los ladrones eligen previamente al anciano al que van a desvalijar de sus joyas o del dinero que acaba de sacar del banco, como es el caso de estas imágenes de Barcelona.  A continuación los ladrones siguen al anciano y cuando no hay testigos a la vista, alertan a la víctima de que está manchado, se ofrecen a quitarle la mancha con amabilidad, pero entre tanto le rodean y le roban la cartera, el reloj, el móvil o lo que se tercie.

Este método de hurto les proporciona un beneficio máximo con un mínimo riesgo. Si finalmente no pueden robarle, dejan que la víctima se marche a su casa con la mancha y aquí no ha pasado nada. Si consiguen robarle, ya estarán lejos cuando la víctima se percate. Si les atrapan sólo serán condenados por el juez a una multa si la cantidad no supera los 400 euros.

Los ladrones devolvieron lo robado

En este caso, los ladrones siguieron al anciano que acababa de sacar dinero del banco con su cartilla, le mancharon con el líquido viscoso y le rodearon mientras decían que le limpiaban la mancha.

Los delincuentes no contaban con un vecino avispado que conoce la trampa. El testigo inesperado graba el robo desde el primer momento, alerta al anciano y espanta a los ladrones.

«Mire si tiene todas sus pertenencias», le pregunta el vecino, y el anciano cae en la cuenta de que le han robado la cartilla del banco con el dinero que acaba de sacar.

Juntos, el vecino que no para de grabar la escena y el anciano víctima del robo, siguen a los delincuentes por las calles y les exigen que les devuelvan lo robado. Los ladrones del anciano, entre sonrisas y con acento latinomericano, se lo devuelven sin violencia.

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