Su teléfono situó 12 veces a Patrick en la casa de Pioz el día de los crímenes

Pioz
Patrick Nogueira conducido por la Guardia Civil. (Foto: Efe).

El teléfono móvil de Patrick Nogueira, el asesino confeso de Pioz, ha resultado clave para resolver el cuádruple crimen de su familia, sobre todo al cruzarlo con otros datos y testimonios obtenidos por la Guardia Civil. Su terminal lo sitúa de manera clara en la escena del crimen, no una sino hasta 12 veces, según consta en las investigaciones en un intervalo de tiempo relativamente corto. Ese es el número de conexiones que aparecen bajo la cobertura del repetidor en Pioz (Guadalajara) para la compañía Orange entre el día 17 de agosto, cuando cometió los cuatro asesinatos y la mañana siguiente, cuando tomó con absoluta tranquilidad un autobús de vuelta a Alcalá de Henares con su mochila al hombro. En ella llevaba, según ha declarado, la navaja que utilizó para matar a sus tíos y a sus primos, así como su ropa llena de sangre, el teléfono y las llaves del chalé alquilado por su tío Marcos, entre otros efectos.

El informe elaborado por la Guardia Civil indica que su teléfono aparece por primera vez en el repetidor de la citada compañía telefónica en Pioz a las 15.55 horas del día 17, más o menos a esa hora debió de llegar con un par de pizzas a medio comer -había una oferta de dos por uno- al chalé número 593 de la calle Sauces en la urbanización La Arboleda. El aparato vuelve a registrar actividad a las 17.40, hora en la que es más que probable que ya hubiese acabado con la vida de su tía Janaína Santos y con las de sus primos los pequeños María Carolina y David. La siguiente conexión no se produce hasta las 21.14. A esa hora su tío quizá ya estaría también muerto, si bien el asesino confeso ha contado que su tío encendió alguna luz una vez dentro de la vivienda por lo que podría haber acabado con su vida más tarde.

Patrick explicó a los investigadores y al juez que se duchó y se echó a dormir,  aunque le costó conciliar el sueño. Si no lo hizo tampoco estuvo conectado pues entre las 22.43 y las 6.18 de la madrugada su teléfono no registra ninguna actividad y a esta hora se registra una conexión de datos, posiblemente para realizar alguna búsqueda en Internet. Se producen nuevos accesos a la red seguidos hasta las 6.57 cuando es la última vez que lo capta el repetidor de Pioz. A esa hora, ya ha tomado el primer bus de la mañana que lo conducirá hasta Alcalá de Henares. Allí pasa buena parte del día durmiendo. A las ocho de la tarde, es un repetidor de Torrejón de Ardoz el que vuelve a posicionarlo.

Ese mismo día 17 al parecer habló con su hermana Hanna o eso explicó que le había dicho ella. Él aseguró no recordar la llamada ni la conversación. A primera hora de la mañana y antes de llevar a cabo su plan criminal ideado perfectamente (compró todo lo necesario un par de días antes) estuvo en el gimnasio de Alcalá que frecuentaba. El monitor lo confirmó y el libro de registro también.

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