Hallazgo de la Universidad de Cambridge

Las superbacterias existían antes de los antibióticos

Aunque se ha relacionado el origen de las superbacterias con el abuso de antibióticos, un nuevo estudio muestra que ya existían antes de que hiciéramos mal uso de estos medicamentos

Todo lo que no sabías acerca de los antibióticos

Las superbacterias existían antes de los antibióticos
Diversas formas de vida salvaje pueden albergar estas bacterias.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) ha encontrado evidencias de que una de las superbacterias resistentes a antibióticos (también conocida por las siglas MRSA) surgió en la naturaleza mucho antes de que abusáramos de estos medicamentos para uso humano y veterinario, un fenómeno al que se ha culpado tradicionalmente de su emergencia.

La semana pasada se daban a conocer los preocupantes datos de la última estimación sobre el número de muertes que causan las superbacterias. Fueron 1,2 millones en 2019. Son más muertes que las que provocaron ese mismo año el sida, la malaria y el cáncer de pulmón. La resistencia antimicrobiana, o resistencia a los antibióticos, es una amenaza importante a la salud en todo el mundo.

La bacteria Staphylococcus aureus desarrolló resistencia a la meticilina, un antibiótico de la familia de las penicilinas, hace unos doscientos años. Es lo que asegura un grupo de investigadores de la Universidad de Cambridge (Reino Unido), el Instituto Wellcome Sanger, el Instituto Danés Serum Statens y los Reales Jardines Botánicos, que han firmado una historia genética de esa bacteria.

El amplio grupo de colaboradores ha analizado el sorprendente descubrimiento de que los erizos -concretamente, el 60% de los estudiados en Dinamarca y Suecia- son portadores de un tipo de Staphylococcus aureus resistente llamada mecC-MRSA ( SARM mecC en español). Han encontrado niveles elevados de MRSA en muestras obtenidas de erizos en otros puntos de Europa e incluso en Nueva Zelanda. Sus resultados se han publicado en la revista científica Nature.

En opinión de estos científicos, la resistencia a los antibióticos es un paso evolutivo de la bacteria Staphylococcus aureus como respuesta a tener que coexistir en la piel de los erizos con el hongo Trichophyton erinacei, que produce sus propios compuestos antibióticos. La bacteria resultante es la que hoy se conoce como superbacteria resistente a estos medicamentos, y precede al uso de los antibióticos como medicamentos, han indicado.

«Empleando tecnología de secuenciación hemos seguido los genes que otorgan a mecC-MRSA su cualidad de resistente a antibióticos hasta su primera aparición, y vimos que se produjo aproximadamente en el siglo XIX», ha explicado Ewan Harrison, del Instituto Wellcome Sanger y la Universidad de Cambridge. A esto, ha añadido que el trabajo sugiere que no es el uso de la penicilina lo que motivó la primera aparición de la resistencia, sino que se trata de un proceso biológico natural. «Creemos que MRSA evolucionó en su lucha por la supervivencia en la piel de los erizos y después se extendió al ganado y a los humanos por contacto directo», ha declarado.

El mal uso de los antibióticos empeora las cosas

Se pensaba que la resistencia a los antibióticos en microorganismos que causan infecciones en los humanos es un fenómeno moderno, causado por el empleo de los antibióticos como medicamentos. El mal uso de estos fármacos está acelerando el proceso, y la resistencia se está elevando a niveles peligrosos en todo el mundo.

Puesto que prácticamente todos los antibióticos que usamos hoy tienen su origen en la naturaleza, los investigadores mantienen que es probable que la resistencia a estos ya exista.

Cuando se abusa de estos medicamentos en pacientes o en explotaciones ganaderas, se favorece la proliferación de cepas resistentes, de modo que «solo es cuestión de tiempo que el antibiótico empiece a perder eficacia», indican.

«Este estudio es una advertencia sobre la necesidad de emplear los antibióticos con precaución. Hay una considerable reserva natural en la cual sobreviven las bacterias resistentes, y el paso de ahí a los animales y a los humanos es muy pequeño», ha añadido Mark Holmes, otro de los autores.

En 2011, una investigación coordinada por Holmes identificó mecC-MRSA en humanos y vacas lecheras. En el momento, se dio por hecho que la cepa había surgido en las vacas por la gran cantidad de antibióticos que se administra habitualmente a estos animales.

La forma resistente de Staphylococcus aureus se identificó por primera vez en pacientes en 1960. Se calcula que uno de cada 200 casos de infecciones provocadas por esta bacteria se debe a su forma resistente a los antibióticos, que es mucho más difícil de tratar. La Organización Mundial de la Salud la considera una de las amenazas más graves para la salud humana. También se considera un riesgo importante en la ganadería.

No se trata únicamente de los erizos, todas las formas de vida salvajes son portadoras de bacterias, parásitos, hongos y virus, ha puntualizado Holmes. «Todos compartimos un entorno, no es posible entender la evolución de la resistencia a los antibióticos sin considerar el sistema en su conjunto», han añadido los investigadores.

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