Nuevas evidencias

Si sufres de Apnea Obstructiva del Sueño, tienes más riesgo de cáncer

Este trastorno del sueño frecuente afecta a entre el 7% y el 13% de la población

Además de aumentar las probabilidades de sufrir neoplasias, eleva el riesgo de problemas cognitivos y coágulos

Apnea Obstructiva del Sueño
Persona durmiendo.

La Biblioteca Nacional de Medicina de los EEUU revela que existen más de «100 trastornos del sueño y de vigilia diferentes». El insomnio es uno de los más frecuentes y, según el Observatorio Global del Sueño, en España, entre el 20% y el 30% de la población lo padece. En el segundo lugar de la ‘lista negra’ está el Síndrome de Apnea Obstructiva del Sueño (SAOS) o apnea del sueño. Y se lo considera un problema de salud pública por dos motivos: su elevada prevalencia (entre cinco y siete millones de españoles la sufren) y por los riesgos que acarrea: enfermedad cardiovascular, hipertensión, mayor riesgo de mortalidad, etc.

Ahora se sabe que las personas que lo padecen podrían tener un mayor riesgo de cáncer, demencia y coágulos sanguíneos peligrosos, según nuevos estudios presentados en el Congreso Internacional 2022 de la Sociedad Respiratoria Europea que se ha celebrado en Barcelona.

Los pacientes con SAOS tienen una parte o la totalidad de sus vías respiratorias bloqueadas durante el sueño, lo que interrumpe la respiración varias veces por noche. Esto puede provocar ronquidos fuertes, jadeos y fatiga durante el día. Afecta a entre el 7% al 13% de las personas a nivel mundial, y los riesgos más altos se observan entre quienes tienen sobrepeso u obesidad, diabetes, fuman o beben mucho alcohol.

Las evidencias

El investigador y consultor principal de la Universidad de Uppsala en Suecia, Andreas Palm, que presentó el trabajo relacionado con el cáncer, aseveró: «Ya se sabía que los pacientes con SAOS tienen un mayor riesgo de cáncer, pero no había quedado claro si esto se debe o no a la propia afección o a factores de riesgo relacionados con las enfermedades oncológicas, como la obesidad, la enfermedad cardiometabólica y el estilo de vida». E insistió: «Nuestros hallazgos muestran que la privación de oxígeno debido al síndrome se asocia de forma independiente con el cáncer».

El investigador Andreas Palm y sus colegas analizaron los datos de casi 63. 000 pacientes a lo largo de unos 5 años antes de que comenzaran el tratamiento del SAOS en Suecia. Entre 2010 y 2018, los pacientes fueron tratados con presión positiva continua en las vías respiratorias, que mantiene abiertas las vías respiratorias durante el sueño. Los investigadores vincularon esta información con datos del Registro Nacional de Cáncer de Suecia y datos sociales y económicos de estadísticas del mencionado país.

El equipo de investigación emparejó a unos 2.000 pacientes con apnea del sueño y un diagnóstico de cáncer con un grupo control de otros tantos pacientes con el mismo trastorno pero sin cáncer. Descubrieron que los que padecían la enfermedad tumoral tenían una SAOS más grave y que los niveles de oxígeno eran más bajos en aquéllos con neoplasias específicas: pulmón, próstata y melanoma.

Los investigadores afirmaron: «Los hallazgos de este estudio resaltan la necesidad de considerar la apnea del sueño no tratada como un factor de riesgo de cáncer y que los médicos sean conscientes de esta posibilidad al tratar a sus pacientes. Sin embargo, los resultados de nuestro estudio no justifican ni recomiendan extender los chequeos de detección precoz del cáncer a todos los pacientes con SAOS».

En el cerebro

En otro estudio presentado en la conferencia, la afección también se relacionó con una mayor disminución de las facultades mentales, particularmente entre hombres y personas de 74 años o más. Investigadores, también suecos, estudiaron a 350 personas de 65 años o más, realizaron pruebas de sueño entre 2003 y 2008 y tuvieron citas de seguimiento cada 5 años. Las evaluaciones cognitivas se llevaron a cabo durante el primer seguimiento entre 2009 y 2013, así como 5 años más tarde, y evaluaron la función cerebral, la velocidad de procesamiento, la función ejecutiva, la memoria verbal, el lenguaje y la percepción visual de las relaciones espaciales entre objetos.

El equipo de investigación encontró que la SAOS estaba relacionada con una mayor disminución de la función cerebral, la velocidad de procesamiento, la función ejecutiva y la memoria verbal. Los bajos niveles de oxígeno durante el sueño tuvieron los mayores efectos.

En un tercer estudio realizado en Francia, los pacientes con la citada afección en su forma grave tenían más probabilidades de sufrir tromboembolismo venoso, o coágulos de sangre peligrosos que se forman en la parte inferior de la pierna, el muslo o la pelvis y pueden desencadenar ataques cardíacos o accidentes cerebrovasculares.

Los investigadores estudiaron a 7.355 pacientes que fueron seguidos durante más de 6 años, incluidos 104 que desarrollaron coágulos. Aquellos que pasaban más del 6% de su tiempo de sueño con niveles de oxígeno por debajo del 90% tenían 2 veces más probabilidades de desarrollar coágulos de sangre, en comparación con los pacientes que no tenían privación de oxígeno.

El jefe del Grupo de respiración trastornada del sueño de la Sociedad Respiratoria Europea y profesor de la Universidad de Colonia en Alemania, el Dr. Winfried Randerath confirmó: «Estos tres estudios muestran asociaciones preocupantes entre la apnea obstructiva del sueño y enfermedades importantes que afectan la supervivencia y la calidad de vida».

«Las personas deben ser conscientes de estos vínculos y deben tratar de hacer cambios en el estilo de vida para reducir el riesgo de SAOS, por ejemplo, manteniendo un peso saludable. Esperamos con ansias más investigaciones que puedan ayudar a aclarar si la afección puede estar causando algunos de los problemas de salud observados en estos estudios», apostilló el experto.

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