La psicología dice que las personas que prefieren mandar audios por WhatsApp antes que llamar no es por vergüenza, más bien les genera estrés e inseguridad
Enviar audios, a diferencia de las llamadas, no implica una respuesta inmediata
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Usar WhatsApp se ha convertido en algo habitual para todos. El hecho de poder enviar un mensaje evitando tener que llamar, y además sin coste, hace que sea una de las aplicaciones más utilizadas en cualquier teléfono. Sin embargo WhatsApp también permite hacer llamadas y como no, grabar mensajes de audio con estos últimos siendo uno de los recursos más utilizados, dado que la mayoría prefiere enviar un audio antes que marcar el número y llamar.
A todos nos ha pasado que al recibir un audio, contestamos con otro y al final acabamos con una conversación que se podría resolver más rápidamente con una llamada. Muchas veces es por comodidad ya que un audio no obliga a tener que parar para atender la llamada, pero también hay personas a las que nunca vas a ver que llaman a nadie. De hecho sólo se comunican vía audio o mensaje de WhatsApp y la psicología tiene mucho que decir al respecto.
La psicología dice que las personas que prefieren mandar audios por WhatsApp
Mantener una conversación telefónica, es decir, una llamada implica una carga mental que en ocasiones puede ser elevada. No es lo mismo una conversación por ejemplo para quedar con alguien, que una en la que nos pregunten cosas, o se hablen temas delicados. Tenemos que interpretar lo que nos dicen, prestar atención al tono de voz y pensar qué vamos a responder y todo ello, aunque no lo parezca puede acabar con cierto estrés. De ahí que muchas personas prefieran enviar un audio y no tener que pensar más, hasta que le respondan.
De hecho, gracias a WhatsApp podemos pensar antes qué vamos a contar, grabarlo y enviarlo sin que nadie nos interrumpa. Incluso podemos borrarlo si no nos gusta cómo ha quedado. Y una vez enviado podemos olvidarnos del móvil o no mirarlo hasta que queramos saber qué nos han contestado. Es algo que tiene que ver con algo llamado comunicación asíncrona y que básicamente, significa que las dos personas no tienen que participar en la conversación al mismo tiempo. También sucede al enviar un mensaje por escrito o un correo electrónico.
Una llamada exige mucho más
La llamada funciona de otra manera. Mientras dura, los dos interlocutores tienen que estar presentes y reaccionar a lo que va ocurriendo de modo que algunas personas pueden sentirse incómodas durante una llamada y, cinco minutos después, mandar tranquilamente un audio bastante largo. No es la voz lo que le genera inseguridad. Lo que cambia es el contexto en el que tiene que utilizarla. En el segundo caso sabe qué quiere contar, puede hacerlo sin interrupciones y no tiene que enfrentarse inmediatamente a la respuesta.
Y luego hay otra característica de las llamadas que no encontramos en una nota de voz: son imprevisibles. Una conversación que comienza con una pregunta sencilla puede terminar en un asunto completamente diferente. La otra persona puede preguntar algo que no esperábamos o hacer que tengamos que buscar rápidamente una respuesta.
Tampoco controlamos cuánto va a durar.
Por otro lado, cuando se manda un audio se controla buena parte de las variables que caracterizan las llamadas. Podemos decidir cuándo se empieza a hablar, qué contamos y cuándo terminamos. Y después será el otro quien haga lo mismo. Eso puede proporcionar cierta seguridad a quienes se sienten incómodos cuando tienen que responder inmediatamente.
Además, el audio conserva algo que no tiene un mensaje escrito. Podemos escuchar el tono de la otra persona, sus pausas, si está bromeando o el énfasis que pone en determinadas palabras. De alguna manera, se queda a medio camino entre escribir y mantener una conversación telefónica.
Preferir WhatsApp no significa ser antisocial
La personalidad también tiene bastante que decir. Las personas introvertidas suelen necesitar más tiempo para procesar determinadas interacciones sociales, mientras que las extrovertidas pueden sentirse más cómodas con conversaciones inmediatas. Pero ser introvertido no equivale a ser tímido ni implica tener dificultades para relacionarse.
Una persona puede disfrutar hablando con los demás y simplemente preferir hacerlo de una manera que le permita ordenar antes lo que quiere decir. De hecho, la comunicación escrita puede resultar especialmente útil cuando hay que explicar algo complicado o cuando queremos evitar contestar impulsivamente. Tenemos unos segundos para leer lo que hemos escrito y decidir si realmente queremos enviarlo. Con los audios ocurre algo parecido, aunque mantengamos la espontaneidad de la voz.
Mandar audios en lugar de llamar no significa tener ansiedad
Tampoco hay que sacar conclusiones psicológicas de una costumbre tan habitual. Preferir los mensajes o los audios no significa que una persona tenga ansiedad ni que exista un problema detrás. Puede ser simplemente una cuestión de comodidad o una costumbre adquirida después de años utilizando aplicaciones de mensajería.
La situación es distinta si existe un miedo intenso a cualquier conversación directa y esa evitación empieza a afectar a la vida cotidiana. Pero, en la mayoría de los casos, que alguien prefiera mandar un audio antes que llamar tiene una explicación mucho más sencilla.
Una llamada exige atención inmediata y deja poco margen para preparar lo que vamos a decir. WhatsApp permite hacerlo cuando estamos preparados. Así que quizá esa persona que nunca coge el teléfono pero responde con un audio interminable no tenga ninguna vergüenza de hablar. Simplemente prefiere hacerlo cuando puede elegir el momento y sin la presión de tener que contestar al instante.
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