La psicología dice que las personas que miran la hora en el móvil y nunca llevan reloj no son más tecnológicas, en realidad perciben el tiempo de otra manera
No llevar reloj no demuestra que una persona sea más tecnológica, ya que la diferencia puede estar en cómo consulta el tiempo
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Mirar la hora en el teléfono se ha convertido en un gesto automático para millones de personas. Basta con sacar el móvil, encender la pantalla y comprobar los minutos que quedan para una cita, una reunión o simplemente para saber cuánto falta para terminar el día. Pero la psicología ha encontrado que esta costumbre puede decir algo más sobre nuestra relación con el tiempo. No llevar reloj no significa necesariamente ser más moderno o tecnológico, ya que utilizar el smartphone como reloj puede introducir estímulos y hábitos diferentes a los de consultar un dispositivo dedicado exclusivamente a mostrar la hora.
El reloj interno del cerebro
La psicología lleva décadas estudiando cómo las personas calculan el paso del tiempo. La llamada teoría del reloj interno plantea que nuestro cerebro dispone de mecanismos que permiten estimar duraciones y ordenar acontecimientos, aunque no exista literalmente un reloj dentro de la cabeza. Esa percepción puede cambiar según factores como la atención, las emociones, las experiencias vividas y las actividades que realizamos durante un periodo determinado.
Precisamente por eso, consultar la hora en un teléfono no es exactamente igual que mirar un reloj de muñeca. El móvil no es un dispositivo dedicado únicamente al tiempo, ya que también contiene redes sociales, mensajes, vídeos, noticias y numerosas aplicaciones.
El móvil puede llevarse nuestra atención
El detalle más interesante aparece cuando sacar el teléfono para comprobar la hora deja de ser una acción de apenas unos segundos. Investigadores han estudiado el llamado smartphone checking, es decir, la tendencia a mirar el móvil de manera repetida incluso sin que exista una notificación o un objetivo concreto.
No es una cuestión de ser más moderno
Por tanto, para la psicología, llevar o no llevar reloj dice muy poco por sí solo sobre la personalidad o la relación de una persona con la tecnología. Algunos usuarios simplemente consideran innecesario otro dispositivo porque el móvil ya cumple esa función. Otros prefieren un reloj porque pueden consultar la hora inmediatamente sin entrar en un entorno lleno de estímulos.
La verdadera diferencia está en qué ocurre después de mirar la hora. Si el teléfono se consulta, se vuelve a guardar y la persona continúa con lo que estaba haciendo, probablemente no haya nada especialmente significativo. Pero si comprobar los minutos desencadena una cadena de notificaciones, mensajes, redes sociales o vídeos, la simple acción de saber qué hora es puede terminar convirtiéndose en varios minutos de atención digital. Y ahí es donde nuestra relación con el tiempo puede empezar a cambiar.