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Mientras un estudio asegura que la creatina provoca metástasis, los médicos expertos coinciden: la investigación está mal y sólo está captando atención en redes

Así, el trabajo no demuestra que la creatina cause cáncer ni que las personas sanas que la consumen desarrollen metástasis

Mientras un estudio asegura que la creatina provoca metástasis, los médicos expertos coinciden: la investigación está mal y sólo está captando atención en redes
Una muestra de creatina en polvo.
Diego Buenosvinos

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¿La creatina provoca metástasis? La pregunta se ha propagado por las redes sociales después de la publicación de un estudio en Nature Communications que relaciona la suplementación con creatina con un aumento de la capacidad metastásica en modelos experimentales. Pero el titular que circula en internet va bastante más lejos que la evidencia disponible.

Así, el trabajo no demuestra que la creatina cause cáncer ni que las personas sanas que la consumen desarrollen metástasis. Lo que plantea es una hipótesis mucho más concreta: que la creatina exógena puede modificar la actividad de las plaquetas y, en determinados modelos de cáncer, favorecer la diseminación de las células tumorales.

Publicado en julio de 2026, el estudio analiza el papel de la creatina en los megacariocitos, las células que dan lugar a las plaquetas. Los investigadores describen una vía molecular en la que la mayor disponibilidad de creatina activa la creatina quinasa B (CKB) y STAT5B, provocando plaquetas más reactivas. En los modelos animales utilizados, estas plaquetas facilitaron la supervivencia y diseminación de células tumorales y aumentaron la formación de metástasis pulmonares.

La parte que más fácilmente puede inducir a error llega cuando aparecen los humanos. El equipo administró 20 gramos diarios de creatina durante 14 días a solo 11 voluntarios sanos. En este sentido, hay que apuntar que la correcta administración no debe pasar de los 5 gramos. En ellos observó una mayor actividad plaquetaria. Pero los participantes no fueron seguidos durante meses o años para comprobar si desarrollaban cáncer o sufrían una progresión tumoral. Las plaquetas obtenidas de esos voluntarios fueron posteriormente introducidas, junto con células tumorales, en ratones inmunodeprimidos. En ese modelo experimental se observó un aumento de las metástasis pulmonares. Los propios autores advierten de que los resultados humanos son preliminares.

Con estos datos, el Dr. Paulo Porto de Melo, neurocirujano y neurólogo ha dedicado una publicación específica al estudio con el mensaje «¿Creatina aumenta metástasis?». Su argumento central es precisamente que el titular que se está difundiendo no se corresponde con lo que realmente demuestra el trabajo. También otros, como la Dra. Alejandra Chirinos, creen que el estudio simplemente está mal y que están aprovechando algunos para captar la atención en redes.

Y es que el estudio aporta una señal biológica que merece investigación y propone un mecanismo potencialmente relevante para entender cómo las plaquetas participan en la metástasis. Pero no permite convertir esa señal en una conclusión clínica del tipo «la creatina produce metástasis». Para responder a esa pregunta harían falta estudios mucho más amplios, con personas, dosis habituales, seguimiento prolongado y resultados clínicos.

Dosis de creatina al día

La dosis también importa. Los voluntarios recibieron 20 gramos diarios, mientras que la suplementación habitual de mantenimiento suele situarse en torno a 3-5 gramos diarios. Una revisión de la literatura ya había advertido de que algunos experimentos animales relacionados con creatina y metástasis empleaban cantidades muy superiores a las utilizadas habitualmente en humanos.

Por eso, la cuestión científica que abre el trabajo no es tanto si «la creatina causa cáncer», una afirmación que el estudio no demuestra, sino si determinadas dosis de creatina pueden modificar la función plaquetaria de una manera que resulte relevante en personas que ya presentan células tumorales circulantes. Esa es una pregunta mucho más precisa y, sobre todo, todavía abierta.

El contexto clínico tampoco encaja con una lectura alarmista. De hecho, existe actualmente un ensayo clínico de fase III que estudia la suplementación con creatina junto con ejercicio de fuerza en pacientes con cáncer de próstata metastásico, con el objetivo de preservar masa muscular y evaluar distintos resultados clínicos y marcadores de progresión.

Por tanto, está bastante lejos del mensaje que se ha viralizado: el estudio plantea una posible relación entre creatina, plaquetas y metástasis en modelos experimentales, pero no demuestra que tomar creatina provoque metástasis en las personas. La ciencia, en este caso, está en los matices que desaparecen cuando un resultado experimental se convierte en un titular de redes.

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