El tendón de Aquiles aguanta hasta diez veces nuestro peso corporal.

Lesiones más frecuentes del tendón de Aquiles

Tendón de Aquiles
Tendinitis y tendinosis son las lesiones más frecuentes del tendón de Aquiles.

El tendón de Aquiles es el más robusto y el encargado de aguantar todo nuestro peso corporal. Su función es propulsarnos cuando caminamos, saltamos o corremos. La mala práctica de disciplinas deportivas, golpes, accidentes, la realización de actividades extenuantes, el sobrepeso o el uso de zapatos inadecuados pueden provocar lesiones. Analizamos las más comunes.

Tendón de Aquiles: daños más comunes

Lo primero que conviene aclarar es que el tendón de Aquiles está integrado por un conjunto de tejidos que unen los músculos de la pierna con el hueso que forma el talón. Mide unos diez centímetros, tiene una estructura fibrosa y está sometido continuamente a esfuerzos, que pueden conllevar su rotura o lesiones.

Las lesiones más frecuentes son la tendinitis– inflamación del tendón- y la tendinosis– degeneración del tendón-, que están estrechamente relacionadas con la práctica de disciplinas deportivas en las que predominan el salto y la carrera. También son comunes en personas sedentarias, sobre todo de mediana edad, en obesos y en diabéticos.

Tendón de Aquiles

La bursitis es otra de las lesiones frecuentes del tendón de Aquiles. Consiste en la inflamación de los tejidos que bordean el tendón y se manifiesta con la hinchazón de la zona posterior del talón.

La más grave es la rotura, que se produce tras un desgarro en la parte posterior de la pierna. Puede ser total o parcial y habitualmente se soluciona con una intervención quirúrgica.

¿Cuál es el tratamiento?

Este tipo de lesiones producen dolor e incapacidad. Para recuperarse lo más rápido posible, es importante utilizar productos ortopédicos adecuados, como férulas, órtesis o botas. En el caso de tendinitis, es aconsejable el uso de muletas y aplicar frío en la zona. La bursitis se corrige inyectando anestésicos o esteroides y aplicando frío y calor. La única forma de reparar la rotura es con la aplicación de yeso durante, al menos, seis semanas.

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