Verano

Los expertos coinciden: Beber agua siempre está bien, pero hay una opción mejor que pocos españoles consideran en verano

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Persona bebiendo agua para refrescarse durante un día de calor.
  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

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Cuando el calor aprieta, muchos creen que la hidratación se basa simplemente en beber mucha agua, cuanta más mejor, sin fijarse demasiado en el tipo. Pero la realidad es que las últimas olas de calor han dejado muy claro que no importa solo cuánta agua se toma, sino que esos extremos de temperatura cambian lo que el cuerpo necesita de verdad.

En ese momento, lo que mejor hidrata no es una cerveza ni un refresco helado, y curiosamente tampoco es el agua de mineralización más débil, esa que muchos eligen por costumbre, sino más bien un tipo de agua con minerales que gran parte de los españoles descarta sin saber por qué.

Por qué el agua con gas es una alternativa mejor en las olas de calor

El mejor aliado, según los expertos, es el agua con gas, y la razón es sencilla: contiene dióxido de carbono disuelto, de forma natural o añadida, y no aporta calorías ni azúcares. Los organismos de salud, entre ellos la Organización Mundial de la Salud y la Academia de Nutrición y Dietética de Estados Unidos, la consideran segura y con una función hidratante equivalente a la del agua sin gas.

Su principal ventaja frente a los refrescos azucarados está en la sensación de saciedad. Estudios como los publicados en la revista The Lancet asocian el dióxido de carbono con una mayor sensación de plenitud, lo que puede ayudar a reducir la ingesta calórica total cuando el agua con gas sustituye a bebidas con azúcar.

El consumo de esta agua ha crecido más de un 10% a nivel global en el último año, superando los 8.430 millones de litros, impulsado precisamente por esa búsqueda de alternativas sin azúcar.

El temor al efecto sobre el esmalte dental o a la hinchazón tiene matices. La carbonatación en sí misma es solo ligeramente ácida, mucho menos que los refrescos o los zumos, y su efecto sobre los dientes es mínimo si el agua no lleva azúcares ni cítricos añadidos.

La sensación de gases varía de una persona a otra, y organismos como la OMS y la Asociación Americana del Corazón recomiendan priorizar el agua sin gas como fuente principal de hidratación, reservando la carbonatada para el gusto o momentos puntuales.

Qué tipo de agua hidrata mejor en verano según los expertos

La Asociación Española de Urología ha desmentido el mito de que el agua de mineralización débil resulta necesaria para no sobrecargar los riñones. No existe evidencia científica de que los minerales presentes en el agua mineral natural dañen la función renal en personas sanas, según el doctor José Manuel Cózar Olmo, presidente de la asociación.

La creencia de que el agua débil «limpia más rápido» el riñón en verano tampoco se sostiene. Esa agua se elimina antes por la orina precisamente por su baja concentración mineral, lo que significa que el cuerpo la retiene peor y logra una hidratación celular menos profunda y duradera.

Al sudar en los días de más calor, el cuerpo pierde además electrolitos como el sodio, el potasio y el magnesio, y beber únicamente agua de mineralización muy débil puede diluir todavía más los minerales que quedan, con riesgo de fatiga, calambres musculares o, en casos extremos, niveles peligrosamente bajos de sodio en sangre.

El agua de mineralización media, con un residuo seco de entre 500 y 1.500 miligramos por litro, aporta calcio y magnesio que el organismo absorbe con facilidad, y ayuda a reponer esos electrolitos perdidos por el sudor. Salvo en casos de insuficiencia renal severa o de lactantes, para quienes sí conviene el agua de mineralización débil, los urólogos recomiendan decantarse por esta opción intermedia durante las olas de calor del verano.

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