Verano

Los expertos en bienestar coinciden: «Hay que beber agua para hidratarse en verano, pero algunos medicamentos lo impiden sin que nadie lo advierta»

Medicamentos en verano, beber agua y medicina cuando hace calor, cómo evitar deshidratación en verano.
Mujer tomando sus medicinas en verano. Imagen de creación propia.
  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

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Estar hidratados en verano es fundamental, por lo que cuando hace calor hay que tomar bebidas frescas, agua, evitar las horas centrales del día y buscar sombra. Lo que a veces se nos olvida es que en algunos casos introducir más líquidos en nuestra dieta no es suficiente.

Ese es el aviso que ha lanzado la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), ya que las altas temperaturas pueden influir, sobre todo, en tratamientos prolongados y en pacientes polimedicados, especialmente si son mayores.

Es decir, tenemos que tener mucho cuidado con los fármacos que tomamos en verano porque pueden agravar el síndrome de agotamiento-deshidratación o provocar un golpe de calor. Eso sí, dejarlos sin consultar con tu médico es una mala idea.

Los medicamentos que pueden deshidratarte en verano, según los expertos

La AEMPS divide el riesgo en varios grupos. Están los medicamentos que pueden provocar alteraciones en la hidratación o en los electrolitos, los que afectan a la función renal y los que pueden ver alterado su comportamiento en el organismo cuando aparece la deshidratación.

Por ejemplo, la agencia estatal señala a los diuréticos, en especial los de asa como la furosemida. También pueden generar problemas los antiinflamatorios no esteroideos, los IECA, los antagonistas de los receptores de angiotensina II y otros medicamentos conocidos por su posible efecto sobre el riñón.

El problema en verano se agrava porque el calor exige al cuerpo un esfuerzo extra para mantener la temperatura. Si un fármaco altera la eliminación de líquidos, complica la función renal o cambia su perfil por la falta de agua, la recomendación de hidratarse se queda corta.

Otros medicamentos que la AEMPS vincula a problemas con el calor en verano

Además, la AEMPS ha incluido en la lista otros medicamentos que pueden alterar la termorregulación central o periférica.

En ese grupo destacan los neurolépticos, los antidepresivos serotoninérgicos, los antihistamínicos de primera generación, algunos antiparkinsonianos, los antiespasmódicos, los broncodilatadores y los vasoconstrictores.

La razón de que el calor afecte más a los mayores y a los pacientes polimedicados

Usar ropa fresca, hidratarse, evitar las horas centrales del día o utilizar protección solar son consejos generales que sirven para el común de los mortales. Pero a determinados grupos, como pacientes mayores o polimedicados (que además suelen coincidir) no les es suficiente.

Según la AEMPS, los motivos son la menor capacidad para sentir la sed, el peor control del equilibrio hidrosódico y la menor capacidad de termorregulación mediante la transpiración. Por ello, el riesgo no depende sólo de cuánto calor haga.

También importa cómo responde el organismo y qué tratamiento toma esa persona cada día. En los mayores polimedicados, esa combinación puede convertirse en un punto delicado durante el verano.

De hecho, hay fármacos cuyo perfil puede verse alterado por la deshidratación. Para la AEMPS esto ocurre con sales de litio, antiarrítmicos, digoxina, antiepilépticos, biguanidas, sulfamidas hipoglucemiantes, estatinas y fibratos.

Además, también hay medicamentos que pueden limitar la pérdida de calor o el aumento del gasto cardiaco, como los betabloqueantes y los diuréticos.

Qué revisar antes de tomar un medicamento durante una ola de calor, según la AEMPS

La solución jamás es suspender por tu propia cuenta los medicamentos. Al revés, la AEMPS ha recomendado que cualquier adaptación del tratamiento se consulte con un profesional sanitario.

Tampoco está justificado reducir o interrumpir de forma sistemática los fármacos que puedan interactuar con la adaptación del organismo al calor.

En todo caso, lo que será necesario evaluar es el estado de hidratación, la ingesta de líquidos, el peso, la frecuencia cardiaca, la presión arterial y el balance electrolítico.

Por último, ten en cuenta que en verano hay que vigilar todavía mejor cómo guardas las medicinas. Ten en cuenta que algunos fármacos deben estar en la nevera, mientras que con otros no es necesario.

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