Una botella de agua siempre es recomendable, pero hay otra opción de refresco saludable para los mayores de 65 años en verano
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Usar ropa fresca en verano es fundamental para combatir el calor. Aun así, lo más importante a partir de los 65 años es mantenerse hidratado. En ese sentido, hay un refresco sanísimo que te encantará y puede ayudarte.
Por supuesto, nos referimos a la limonada casera, ya que no tiene el azúcar de las versiones industriales y tiene un sabor muy intenso. Es especialmente recomendable para aquellas personas que no están acostumbradas a beber tanta agua como deberían.
Obviamente, no puedes prescindir del agua, pero la limonada casera es la alternativa perfecta cuando te apetezca un refresco pero quieras tomarlo de la manera más sana posible.
La limonada casera que ayuda a los mayores de 65 años a combatir el calor
A partir de los 65 años conviene vigilar más la hidratación porque el cuerpo contiene menos agua, la sensación de sed puede ser menor y el calor aumenta el riesgo de deshidratación.
Eso hace que tener una botella de agua siempre sea recomendable, pero no tiene por qué ser la única vía. Por ejemplo, los japoneses toman té para pasar menos calor, pero en España somos más de limonada casera bien fresquita.
Este tipo de bebidas con fruta pueden ayudar a completar la ingesta de líquidos si se toman con moderación. La ventaja de la limonada es que resulta fresca, barata, rápida de preparar y mucho más ligera que los refrescos habituales del verano.
Cómo preparar limonada casera para tomar este verano
Para la receta básica sólo necesitas limón natural exprimido, agua fría y, si se desea, un poco de azúcar (pero no te pases).
Lo importante es no convertirla en una bebida dulce, porque entonces pierde buena parte de su interés saludable.
Además, el limón aporta vitamina C y potasio, dos nutrientes interesantes en una bebida pensada para los meses de más calor. A eso hay que sumar que su sabor ácido puede hacer más fácil beber cuando el agua sola resulta poco apetecible.
Qué hace a la limonada casera mejor que otros refrescos para estar hidratado
El problema de muchos refrescos de verano no es que sean fríos, sino lo que llevan dentro. El azúcar añadido, los sabores artificiales y el consumo frecuente pueden convertir una bebida aparentemente inocente en un mal hábito.
La limonada casera permite controlar la preparación, ya que tú mismo sabes cuánta agua lleva, cuánto limón se añade y si realmente necesita algo de azúcar o puede tomarse sin endulzar.
Ese control es vital en personas mayores, especialmente si existen problemas de salud que obligan a cuidar la dieta. En esos casos, cualquier cambio habitual en la alimentación debería adaptarse a las indicaciones médicas.
Eso sí, la limonada puede no ser buena opción para quienes sufren úlceras o molestias digestivas relacionadas con la acidez. No todo lo natural sirve igual para todo el mundo.
Cómo tomar limonada casera en verano de forma segura si tienes más de 65 años
La mejor forma de usarla es como complemento y nunca como sustituto de beber agua. Un vaso de limonada casera puede encajar a media mañana, en la merienda o después de un paseo, siempre dentro de una pauta general de hidratación.
También ayuda prepararla con antelación y dejarla en la nevera para que no te dé pereza. Si está disponible y fresca, es más fácil que una persona mayor beba antes de notar sed, algo fundamental durante las olas de calor.
No te compliques demasiado con la preparación. Te basta con agua, limón y una cantidad muy pequeña de azúcar. Si se carga demasiado, deja de ser una alternativa ligera y se acerca a los refrescos que conviene limitar.