Mario Vaquerizo (52 años): «Me encanta comprarme casas y destinar mi dinero a lo que quiera»
Mario Vaquerizo es propietario de varios pisos en Madrid y una casa en Boadilla del Monte
El artista lleva mucho tiempo trabajando y defiende su derecho a comprar lo que considere oportuno
Muchas operaciones inmobiliarias las ha realizado con su mujer, Alaska
Mario Vaquerizo ha convertido su particular manera de entender la vida en una de sus principales señas de identidad. A sus 52 años, el artista continúa desarrollando diferentes facetas profesionales, desde la música hasta la representación de artistas, mientras mantiene junto a Alaska una vida alejada de los convencionalismos.
El marido de Olvido Gara, conocida artísticamente como Alaska, nunca ha ocultado su interés por invertir en vivienda. De hecho, ha explicado en distintas entrevistas que el ladrillo ocupa un lugar preferente en su estrategia económica. Una filosofía que le ha llevado, junto a su mujer, a reunir una importante cartera inmobiliaria en Madrid.
«Me he comprado una casa porque me encanta comprarme casas», confesó el artista a comienzos de 2026 durante una entrevista en Y ahora Sonsoles. La declaración resumía con su habitual tono desenfadado una de sus grandes aficiones fuera de los escenarios: invertir en propiedades.
Una apuesta por la propiedad privada
La relación de Mario Vaquerizo con el mundo inmobiliario no es nueva. El artista ha defendido públicamente en diferentes ocasiones su preferencia por los bienes físicos frente a otros productos financieros.
En aquella misma entrevista televisiva fue especialmente contundente al explicar su postura: «Soy capitalista, me encanta la propiedad privada y me encanta que, con mi esfuerzo y con mi trabajo, pueda destinar mi dinero a lo que yo quiera».

No es la primera vez que se expresa en esos términos. En 2024, durante una conversación en el pódcast A solas con, presentado por Vicky Martín Berrocal, ya había explicado que no confiaba especialmente en determinados productos de inversión y que prefería apostar por los inmuebles.
«No creo en los fondos de inversión, ni en los bonos», aseguró entonces. Frente a esas alternativas, Vaquerizo defendía una inversión mucho más tangible: «Creo en el ladrillo porque eso siempre va a valer dinero».
Más allá de la valoración personal que pueda hacerse de esa estrategia, sus declaraciones muestran que no se trata de una afición reciente. La adquisición de viviendas forma parte desde hace años de su manera de gestionar una parte de los ingresos obtenidos durante su trayectoria profesional.
El proyecto de Mario Vaquerizo
Según las informaciones publicadas sobre el patrimonio de la pareja, Mario Vaquerizo y Alaska cuentan con seis pisos en propiedad en la Comunidad de Madrid. El cantante ha hablado en público de la evolución de esa cartera y de cómo comenzó a construirla.
«El primer piso que me compré con Alaska fue en la Gran Vía. Ahora tengo seis», explicó en una de sus intervenciones. Para Vaquerizo, aquella primera adquisición tenía además un componente personal: siempre había querido disponer de una vivienda en una de las calles más emblemáticas de Madrid.
La pareja mantiene en la actualidad varios inmuebles vinculados a esa zona. Entre ellos están la conocida como Casa rosa, donde viven habitualmente, y la denominada Casa azul, situada en el mismo edificio.
Los nombres responden a la decoración y al carácter que han dado a cada espacio. Mientras su vivienda habitual constituye el centro de su vida cotidiana, el segundo inmueble ha servido también como lugar para recibir a amigos y organizar reuniones.
Pero detrás de esas propiedades existe, además, un proyecto de futuro. Según ha explicado Vaquerizo, la adquisición de diferentes viviendas en el mismo edificio está relacionada con el deseo de poder hacerse algún día con el inmueble completo y convertirlo en un hotel.
La casa de Boadilla del Monte
La cartera inmobiliaria de la pareja no se limita al centro de la capital. Entre sus propiedades más conocidas se encuentra también una vivienda situada en Boadilla del Monte, a las afueras de Madrid.
El inmueble fue adquirido en 2017 a su amiga, la actriz Bibiana Fernández. La vivienda presenta unas características muy diferentes a las de los pisos de Gran Vía. Está construida sobre una parcela de aproximadamente 2.000 metros cuadrados, lo que ofrece un espacio considerablemente mayor que el disponible en las viviendas del centro de la capital.
La diferencia responde también a dos formas distintas de disfrutar de una propiedad. Mientras los pisos de Madrid están vinculados a la vida urbana y a la actividad social de la pareja, la casa de Boadilla proporciona un entorno más amplio y tranquilo.
Un patrimonio interesante
La actividad inmobiliaria constituye una parte importante del patrimonio que distintas estimaciones han atribuido a Mario Vaquerizo y Alaska. Algunas informaciones sitúan su fortuna conjunta en torno a los cinco millones de euros, aunque esta cifra debe entenderse como una estimación. No obstante, sea la cifra que sea, la han conseguido gracias a su trabajo.
La pareja ha generado ingresos a través de diferentes actividades durante décadas. Vaquerizo ha trabajado como representante musical, cantante y colaborador televisivo, además de desarrollar proyectos empresariales. Su participación en Nancys Rubias y los ingresos derivados de su actividad musical y de los derechos correspondientes a sus trabajos forman parte de esa trayectoria.
A sus 52 años, el artista sigue defendiendo públicamente una filosofía económica muy concreta. Para él, comprar una casa no es únicamente una inversión: también es una forma de disfrutar del fruto de su trabajo y de construir, poco a poco, un patrimonio que pueda mantener su valor con el paso del tiempo. Y, fiel a su estilo, no parece tener intención de esconder que el ladrillo sigue siendo una de sus grandes pasiones.
Temas:
- Famosos
- Mario Vaquerizo
- OKD