Crece el número de casos de sarampión en todo el mundo: España amplía el plan estratégico a 2025

sarampión
Vacuna del sarampión

En los últimos meses, tras las duras olas de la pandemia del coronavirus, son muchas las amenazas que las viejas enfermedades que parecían erradicadas, han vuelto a enfatizar nuestra vulnerabilidad y quizá también la dejadez de una sociedad desarrollada que no mira en exceso para tiempos pasados. Estos días se habla de brotes de poliomielitis, de enfermedades víricas nacidas en zonas de Asia y en las últimas semanas también del aumento del Sarampión.

La pandemia del coronavirus ha conllevado la mayor campaña de vacunación en nuestro país, iniciándose en diciembre de 2020 como un hito de ciencia y esperanza. Ciertamente, las vacunas han contribuido a salvar vidas, pero han tenido demasiados detractores desde el comienzo. Negacionistas que están dañando la idea de la necesidad de la vacunación.

Los brotes de sarampión en Europa se suelen atribuir, en estos momentos, al contagio de personas que viajan desde países menos desarrollados. Sin embargo, las cifras muestran que entre 2016 y 2019 los casos en el mundo aumentaron más de un 500%. En el año 2018, murieron a consecuencia de esta enfermedad 140.000 personas: la mayoría niños.

El sarampión es, por lo tanto, una enfermedad muy contagiosa y grave causada por un virus. Antes de que la vacuna se introdujera en 1963 y se generalizara su uso, cada 2-3 años se registraban importantes epidemias de sarampión que llegaban a causar cerca de 2,6 millones de muertes al año.
A nivel mundial sigue siendo una de las principales causas de muerte en niños pequeños, a pesar de que existe una vacuna segura y eficaz.

Problemas para la salud pública

El sarampión y la rubeola constituyen importantes problemas de salud pública y ambas enfermedades son potencialmente candidatas a erradicarse mediante vacunación. La Organización Mundial de la Salud (OMS) coordina a nivel mundial la eliminación del sarampión y la rubeola y realiza un seguimiento anual de los progresos que se van alcanzando en las diferentes Regiones. La Comisión Regional de Verificación de la eliminación del sarampión y la rubeola declaró que España está en situación de eliminación de la rubeola desde 2015 y del sarampión desde 2016, manteniéndose esta situación en las evaluaciones anuales sucesivas.

El segundo Estudio de Seroprevalencia en España, realizado en 2017-2018, muestra un descenso de la población con títulos de anticuerpos frente a sarampión protectores en la población que los ha obtenido mediante vacunación, en un contexto sin circulación del virus salvaje. En relación con la rubeola, se observa una muy elevada inmunidad de la población frente al virus de la rubeola en todos los grupos de edad, demostrando el mantenimiento de la inmunidad conferida por la vacunación.

Este Plan Estratégico para la Eliminación del Sarampión y la Rubeola en España 2021-2025, actualiza el Plan Nacional de Eliminación del Sarampión, del año 2000 y el Protocolo de Vigilancia de la Rubeola y el Síndrome de Rubeola Congénita, de 2007, que juntos formaban el Plan de Eliminación del Sarampión y la Rubeola para España.

Datos y cifras

  • El sarampión es una de las principales causas de muerte entre los niños pequeños, a pesar de que hay una vacuna segura y eficaz para prevenirlo.
  • En 2016, hubo 89 780 muertes por sarampión en todo el mundo. Se trata de la primera vez en que el número de muertes por sarampión es inferior a los 100 000 por año.
  • La vacunación contra el sarampión ha reducido la mortalidad mundial por esta causa en un 84% entre 2000 y 2016.
  • En 2016, aproximadamente un 85% de la población infantil mundial recibió a través de los servicios de salud habituales una dosis de vacuna contra el sarampión antes de cumplir un año de vida. En 2000, ese porcentaje fue del 72%.
  • Se estima que entre 2000 y 2016, la vacuna contra el sarampión evitó unos 20,4 millones de muertes, lo que la convierte en una de las mejores inversiones en salud pública.

Población de riesgo

Los niños pequeños no vacunados son quienes corren mayor riesgo de sufrir el sarampión y sus complicaciones, entre ellas la muerte. Las mujeres embarazadas sin vacunar también constituyen un importante grupo de riesgo. Sin embargo, puede infectarse cualquier persona que no esté inmunizada (es decir, que no haya sido vacunada y no haya sufrido la enfermedad).

El sarampión sigue siendo frecuente en muchos países en desarrollo, sobre todo en algunas zonas de África, Asia. La abrumadora mayoría (más del 95%) de las muertes se registran en países con bajos ingresos per cápita e infraestructura sanitaria deficiente.

Los brotes de sarampión pueden ser especialmente mortales en países que estén sufriendo desastres naturales o conflictos, o recuperándose de ellos. Los daños a la infraestructura sanitaria y a los servicios de salud interrumpen la inmunización sistemática, y el hacinamiento en los campamentos de refugiados y desplazados internos aumenta mucho el riesgo de infección.

Trasmisión

El virus del sarampión es muy contagioso y se propaga por la tos y los estornudos, el contacto personal íntimo o el contacto directo con secreciones nasales o faríngeas infectadas. El virus presente en el aire o sobre superficies infectadas sigue siendo activo y contagioso durante periodos de hasta 2 horas, y puede ser transmitido por un individuo infectado desde 4 días antes hasta 4 días después de la aparición del exantema. El sarampión puede producir epidemias que causan muchas muertes, especialmente entre los niños pequeños malnutridos. En países donde el sarampión ha sido prácticamente eliminado, los casos importados de otros países siguen siendo una importante fuente de infección.

Tratamiento

No existe ningún tratamiento antiviral específico contra el virus del sarampión. Las complicaciones graves del sarampión pueden evitarse con un tratamiento de apoyo que garantice una buena nutrición, una ingesta suficiente de líquidos y el tratamiento de la deshidratación con las soluciones de rehidratación oral recomendadas por la OMS (para reponer los líquidos y otros elementos esenciales que se pierdan con la diarrea o los vómitos). Se deben prescribir antibióticos para tratar la neumonía y las infecciones de los oídos y los ojos. Todos los niños diagnosticados de sarampión deben recibir dos dosis de suplementos de vitamina A con un intervalo de 24 horas entre ambas

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