La valía profesional de Antonio Miguel Carmona

La valía profesional de Antonio Miguel Carmona

Conozco a Antonio Miguel Carmona desde hace casi 20 años, cuando Pedro Schwartz fundó en el CEU el Centro de Economía Política y lo encontré en aquellas visitas a la sede de Julián Romea. Posteriormente, pude profundizar en ese conocimiento a través de la relación que mantuvimos, en el marco político, entre 2011 y 2015, en la Comunidad de Madrid, él desde la oposición y yo desde el Gobierno. Sostuvimos muchas discusiones en la comisión de Economía, Hacienda y Presupuestos de la Comunidad de Madrid, a las que había que añadir diversos debates en los que coincidíamos como invitados. Recuerdo uno en especial, en el hotel Wellington, organizado por la fundación del mismo nombre, que resultó ameno, divertido e interesante. Posteriormente, convivimos tres meses en el Ayuntamiento de Madrid, antes de que yo regresase al sector privado, del que procedía con anterioridad. Precisamente, pudo haber sido Alcalde de Madrid con los votos del PP -que había ganado las elecciones- y haber evitado que Manuela Carmena se hiciese con el bastón de mando de la capital de España, pero Pedro Sánchez no le dejó. Después, lo destituiría como portavoz socialista en el Ayuntamiento de Madrid de la noche a la mañana.

El profesor Carmona tiene una dilatada experiencia en el sector privado, tanto empresarial como docente, mucho más extensa, incluso, que su trayectoria política y pública. Este Doctor en Ciencias Económicas no sólo tiene unos grandes conocimientos económicos, sino que su profesionalidad está contrastada en muchos ámbitos, y sabe formar equipos, como pude comprobar con el grupo de personas que compartían con él la comisión de Presupuestos en la Asamblea de Madrid.

Él es socialdemócrata y yo liberal-conservador, pero eso no quita para que siempre se pueda aprender de cualquier persona valiosa como es él. En su caso, puedo decir, sin temor a equivocarme, que el Gobierno del que formé parte en el área de Hacienda fue mejor gracias a su labor de oposición.

Antonio Miguel Carmona está siendo fuertemente atacado por la izquierda más extrema porque ha decidido aceptar una oferta para ser vicepresidente de Iberdrola España. En esos casos, hay que mirar siempre dos cosas: si hay alguna incompatibilidad legal y si la persona está preparada para desempeñar el puesto. En el caso de Carmona, no media incompatibilidad alguna y su preparación, experiencia y capacidad le hacen sobradamente merecedor de dicho empleo.

Vivimos unos tiempos en los que se persigue la valía, en los que se quiere impedir que una persona, por haberse dedicado durante un tiempo a la política, pueda buscar un desarrollo profesional en su campo. Quienes más tratan de impedirlo, quienes menos valoran la capacidad y el mérito son, además, quienes menos preparación ostentan para ocupar puestos de gestión o representación pública, y que han encontrado en el sector público un lugar cómodo en el que obtener unos ingresos que ellos sí que no podrían conseguir en el sector privado, puesto que la preparación de esas personas es cada vez menor.

Mal va una sociedad cuando critica la valía y aplaude que se medre políticamente por aplaudir al líder correspondiente. Tanto en política, como en el sector privado, como en el sector público, son necesarias más personas preparadas. El profesor Carmona es una de ellas. Valóresele por su gestión, no por los elementos perversos de la envidia y la sinrazón que han guiado la base de las críticas a su nombramiento por parte de la izquierda más extrema, y aprendamos a captar talento. Si logramos revertir la situación e ir hacia una sociedad más preparada, avanzaremos hacia la prosperidad; de lo contrario, nos iremos sumiendo en la decadencia intelectual, profesional y, finalmente, económica, pues la sociedad terminará por empobrecerse. A mí sólo me resta desearle al profesor Carmona el mayor de los éxitos profesionales y darle la enhorabuena.

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