Tres apellidos de mujer: Batet, Robles, Olona

Tres apellidos de mujer: Batet, Robles, Olona

Maritxell Batet, presidenta del Congreso de los Diputados, fue definida a la perfección por la determinada voxística Macarena Olona en una intervención que pasará a los anales parlamentarios como una de las mayores somantas que ha recibido nunca un presidente (a) de la Cámara Baja.

Lo grave no es lo que le espetó Olona a Batet. No. Lo grave es que lo que manifestó es verdad. Una presidenta sometida, con placer, a los dictados del autócrata monclovita y en cuya genuflexión no guarda siquiera ni las formas. Batet hace tiempo que demostró que no tiene talla -no hablo de cuestiones físicas- para presidir el Parlamento de España.

Dentro de su propio mundo socialista/populista/comunista -que eligió a Batet para que lo fuera todo menos neutral e imparcial- sobrevive también otra mujer de leyes que está en las antípodas de la catalana. Se llama Margarita Robles, a la que han dejado sola sus compis socialistas y vive en completa orfandad -¡menos mal que son compañeros!- mientras siente los aguijones de los comunistas acaudillados por Pablo Iglesias, la mano que mece todas las cunas de los comunistas españoles. Desde su apoyo de aquella manera a Putin a la defensa de los Roures boys donde se encuadra lo mejor de cada casa.

No es que Margarita sea ajena a todo lo que ocurre en el Gobierno, no. Porque si lo fuera hace tiempo que habría dejado su cartera a los pies de Sánchez. Se ha regodeado en su poder y le ha cogido el gusto a eso de revistar tropas y que le rindan todo tipo de honores. Pero es otra cosa. Tiene un sentido de Estado y de las mujeres que rodean la mesa del Consejo de Ministros es la mejor y la que más garantía ofrece a los ciudadanos sensatos de este pobre país.

Olona es una mujer preparada, sin duda, brillante. Las cosas no pueden esconderse. Pero exagera un tanto las formas y se regusta mucho a sí  misma en su capacidad redicha. Ahora se larga a Andalucía a intentar amargar la existencia de Moreno Bonilla. Ya veremos si los hechos son tan grandiosos como las previsiones.

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