PRIMERA LÍNEA

El relato ahora se resume en provocar y manipular a todas horas

El relato ahora se resume en provocar y manipular a todas horas

Un año de legislatura y la izquierda balear, que no lo olvidemos toda ella es extrema izquierda, empieza a despertar del batacazo electoral inesperado y parece haber encontrado en la provocación una solución para su despegue y en montajes manipuladores la herramienta predilecta para retomar el poder. 

La extrema izquierda es plenamente consciente de ello, siempre y cuando consiga camelarse a la opinión pública balear con sus trampas dialécticas. Menuda palabra, camelar: coloquialmente, seducir engañando. La RAE. 

La ventaja de provocar y manipular es que no hace falta programa y sí, la oportunidad de crear cuanta más confusión mejor, jugando a que la opinión pública acabe poniéndose de su lado. He notado en personas de bien cierta desazón al tener como única razón de lo sucedido, días pasados en el pleno del Parlament balear, lo narrado y opinado por la prensa apesebrada, en el sentido de convertir al presidente Gabriel Le Senne, en algo parecido a un monstruo. Un titular: El arranque violento de un presidente indigno. Otro titular, esta vez de un artículo de opinión, de esa prensa apesebrada: Una palabra de Le Senne basta a la católica Prohens para sanarle. Radicalismo a espuertas y encima de una bajeza moral propia de la parroquia progre.

Paremos un momento. Hagamos balance de urgencia sobre los días, tras la debacle del Pacte de Progrés el 28M. Estaban tan seguros de volver a ganar que conocidos los resultados lloraban desconsolados por las esquinas de las instituciones, una vez perdidas las poltronas. Y superado el año de luto, ha vuelto la extrema izquierda a tomar las armas, para empañarlo todo a base de echarle mano a su fraudulento relato, confiando en que el sentido común no advierta en la cultura de cancelación de valores, de eso va lo woke, un fraude mayúsculo que condena al ciudadano a ser súbdito y en absoluto un ser libre, porque el súbdito queda relegado a estar sujeto a la autoridad de un superior con obligación de obedecerle. Es la autocracia, un precepto absolutamente incompatible con la democracia. De eso va la izquierda hoy.

La prioridad del relato de la izquierda desde las elecciones del 23 de julio del año pasado ha sido relacionar alternancia con regreso del fascismo, de la extrema derecha y en ese cebo picaron millones de electores, cuando no había nada de cierto en ello. Pero el relato acabó ganando el pulso. Porque el relato ahora se resume en provocar y manipular sistemáticamente. Esta es la consecuencia de que el centroderecha no quiera plantar batalla, toda vez que en el horizonte inmediato no se divisa liderazgo capaz de combatir a una izquierda barriobajera persiguiendo ganarse a la opinión pública.

Piensen por un momento qué propuestas ha hecho en el último año la extrema izquierda. Ninguna en absoluto, llegando al extremo de denunciar carencias que en realidad eran incumplimientos suyos los últimos ocho años y señalar al nuevo Govern de centroderecha como el causante de los mismos. Es pura hipocresía, y sin complejo alguno, por no tener a nadie enfrente capaz de ir a poner pie en pared y estrellarles en el espejo de sus contradicciones.

La única obsesión de la extrema izquierda encarnada en el Pacte de Progrés ha sido inundar la vida privada del ciudadano, simplemente de ideología, al más puro estilo sátrapa, palabra que narra la persona, el Pacte, que gobierna despótica y arbitrariamente; de ahí la inseguridad jurídica generada en estos últimos ocho años donde solamente ha prevalecido inundarnos de ideología y eso quedó meridianamente claro en el pleno del Parlament balear.

Se iba a derogar la ley autonómica de Memoria Democrática. La izquierda no podía evitarlo, dada la mayoría de centroderecha (olvídense, de una vez por todas de lo de extrema derecha porque es una añagaza de la izquierda) y entonces la idea fue provocar el escándalo y manipularlo en grado sumo. La Añagaza, mi querida opinión pública desinformada, consiste en artificio para atraer con engaño. Las dos socialistas de la Mesa expulsadas del pleno nada más salir, muy sonrientes, lo único que preguntaban era si todo había quedado perfectamente grabado. No les importaba, en absoluto, que por su condición de miembros de la Mesa estaban obligadas a ejercer neutralidad institucional, que ése era su deber. Solo buscaban alimentar, darle alas a su relato de mierda. Y vistos los acontecimientos, vaya si lo consiguieron.

Va a ser la tónica el resto de legislatura. Un ejemplo reciente es que la Obra Cultural Balear exija incorporar la cuestión lingüística y cultural en la mesa de sostenibilidad turística, al tiempo que la Assemblea de Docents, es decir los camisetas verdes, pidan la dimisión de Gabriel Le Senne. Nueva vuelta de tuerca a la imposición ideológica para frenar cualquier mínimo desvío. 

Si el centroderecha en Baleares se muestra incapaz de encontrar  a un líder de primera línea para afrontar la batalla cultural que inevitablemente se acerca, entonces el relato de la izquierda volverá a imponerse el año 2027. Gabriel Le Senne no es un monstruo, es uno de los juristas mejor preparados para la presidencia del Parlament balear en los años que llevamos de autonomía y sin embargo ha sido convenientemente linchado por la extrema izquierda y sus terminales mediáticas. Gabriel, amigo, ni se te ocurra dimitir.

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