PRIMERA LÍNEA

«Recaudar no es gobernar, gobernar es gestionar»

Isabel Díaz Ayuso
Isabel Díaz Ayuso
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Mi compañero Tomeu Maura acertó de pleno al titular su crónica sobre el acto del primer aniversario de OKBALEARES con esta frase determinante en la intervención de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso: «Recaudar no es gobernar, gobernar es gestionar». Los tontos que sólo miran el dedo, suelen dar por bueno el despilfarro de la izquierda y la función que se consiente a la derecha es llenar otra vez las arcas y vuelta a empezar. Menosprecian, por tanto, que gobernar tiene un coste que sale de las arcas públicas –el dinero de todos, en definitiva-, sin apenas reparar en ello y bailándole el agua a quienes, como Carmen Calvo siendo ministra, cometen la inmensa injuria de afirmar que el dinero público no es de nadie. Tanto como decir que carece de valor el sudor y lágrimas del duro trabajo.

Injuria refiere «agravio, ultraje, hecho contra la razón y la justicia y el daño que causa algo»; del mismo modo que despilfarro habla de «gasto excesivo y superfluo, consumiendo el caudal en cuentas desarregladas». Esta última palabra nos anuncia «falta de regla, desorden». De manera que cuando Díaz Ayuso antepone la gestión, está apelando a evitar el gasto por el gasto, el desorden y el desarreglo en el caudal público (insisto: el dinero de todos). Lo que defiende es evitar la injuria que supone este ultraje que es un hecho contra la razón, por mucho que el tonto que mira el dedo se congratule de que «el dinero público no es de nadie», sin reparar en que ultraje significa «desprecio». Es por lo tanto trascendente escuchar a una representante del Estado defendiendo la gestión frente a la recaudación. La gestión entendida como eficiencia, palabra que apunta la capacidad «para realizar o cumplir adecuadamente una función». El gobierno inspirado en la excelencia.

La izquierda siente placer en despreciar la gestión, incluso se atreve a darle tratamiento de absoluta indiferencia. Solo cuenta recaudar para asegurar la red clientelar y puesto que el dinero público no es de nadie, a nadie debe rendir cuentas. No hay mayor ejemplo de corrupción, palabra con alcance para señalar «el deterioro de valores». No hay mayor corrupción.

Isabel Díaz Ayuso, en definitiva, inyecta confianza en el contribuyente al ir a reconocer que su esfuerzo económico vía impuestos no es en vano, desde el momento en que implica el compromiso a gestionarlo desde el respeto e incluso apelando a la rebaja de impuestos como medida eficaz para acercar el progreso y el esfuerzo compartido, algo que la izquierda es por completo incapaz de entender y mucho menos de apreciar. De ahí, la importancia y la trascendencia, de su inspirado pulso a la izquierda: «Socialismo o libertad».

Es bien curioso que la socialista Francina Armengol aprovechase la llegada a Palma de Isabel Díaz Ayuso para anunciar por enésima vez que volverá a presentarse en mayo de 2023 como candidata de la extrema izquierda a la Presidencia del Govern, convencida -dice ella- de que contará con el apoyo de una presunta mayoría progresista para rematar la faena y hacer que a las Islas Baleares por fin no las conozca ni la madre que las parió. El anuncio, además de extemporáneo, es una clara muestra de chulería o insolencia que para el caso es lo mismo, creyéndose que de esta manera puede silenciar la llegada a la isla de un icono liberal, así unánimemente reconocido, además de la bestia negra de Pedro Sánchez, personaje sin moral ni atributos ante el que Armengol calla por cobardía y baja la cerviz por religiosa sumisión.

Lo que aprovecho para recoger unas palabras de Luis Ventoso en su escrito de esta semana, unas palabras que acarician esta certeza: «El año que viene tendremos la posibilidad de deshacernos en las urnas de esta pesadilla». Cuando Díaz Ayuso sentenció que «recaudar no es gobernar, gobernar es gestionar» la cerrada ovación de todos los presentes en la sala, en definitiva todos ellos contribuyentes, nos elevó a territorios de esperanza; esa misma, que jamás podrá ser entendida por una izquierda nacida para el despilfarro por la vía de los chiringuitos para el enfrentamiento. Qué pena, asistir a la decadencia de una socialdemocracia que en realidad jamás llegó a cuajar en España, ni tan siquiera en los tiempos de Felipe González que simplemente jugó a ser un espejismo socialdemócrata. Hoy, sin ir más lejos, el propio González se muestra favorable al indulto de Griñán. Ésta es la izquierda.

Coincidiendo con la visita a Palma de Isabel Díaz Ayuso aparecía un titular preocupante en la prensa estatal: «ERC explora un acercamiento al PP».

En realidad, el acto conmemorativo del primer aniversario de OKBALEARES acabó siendo la presentación ante lo que podría llamarse la sociedad civil capitalina de Marga Prohens, candidata del centroderecha a devolverle la cordura a la gestión del presupuesto público de las Baleares y su avalista nada menos que un icono, Díaz Ayuso, que ha hecho del grito Comunismo o libertad, salvoconducto para el cambio que no admite más demora. En esas llegó el momento de la despedida con el deseo de Ayuso de saltarse el programa para dejar que el público preguntase libremente. Dotada de una magistral espontaneidad dejó fluir sin ataduras lo que pensaba y es en esta voluntad de ser por encima de todo fiel a sí misma donde encontramos las claves de su respuesta al deseo de ERC de explorar un acercamiento al PP: cárcel para quienes violan gravemente los principios constitucionales unido al imperativo de «unidad de los liberales, frente al mal que sabe bien cómo organizarse para doblegar el mundo ante la inactividad de quienes deberían defender con determinación los valores de la civilización».

Hasta el más incapacitado para las interpretaciones, sabe bien de la maldad intrínseca del nacionalismo y que si ERC explora un acercamiento al PP el único motivo es aferrarse a Núñez Feijóo para seguir prosperando, desde el convencimiento de poder aprovecharse de sus dudas y flaquezas. Más de lo mismo, en definitiva, eligiendo esta alternativa ante el presumible ocaso de Pedro Sánchez. Confiemos en que el gallego no caiga en la trampa de ERC.

Quien seguro no lo haría es esta mujer joven de apariencia frágil, que tiene a fecha de hoy la fuerza imparable de sus convicciones, resumidas en aquel imperativo que sigue vigente: Socialismo o libertad. A ver si te enteras, Francina Armengol. Menuda, y grosera, campaña electoral que se avecina.

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