Y tras Maduro, Zapatero
Nicolás Maduro ha descubierto en primera persona que Donald Trump habla en serio. Desde agosto venía avisando el presidente de EEUU al amigo de Zapatero de que este final le llegaría. Una parte de la izquierda en la órbita de nuestro Gobierno aún celebraba el 67 aniversario de la dictadura comunista en Cuba cuando la Casa Blanca ha encontrado la ventana de oportunidad para acabar con el fantoche caribeño. Venezuela no será Cuba. Maduro ya está en una celda, Irene Montero brama y Zapatero no tiene dónde esconderse.
Vendrá ahora el coro de los que confunden la soberanía nacional de un país con el régimen instaurado sin respaldo del pueblo. O lo que es peor, en contra de su voluntad. Los mismos que callaron cuando la auténtica soberanía de los venezolanos fue robada de las urnas, clamarán ahora por el respeto al derecho internacional y la independencia de «un país soberano». ¡Ja!
Como ha escrito Alejandro Fernández, líder del PP en Cataluña, mientras, a esa hora, Feijóo aún guardaba silencio, «a los dictadores que amañan elecciones y torturan a sus opositores no se les saca presentando mociones y cantando el Imagine».
EEUU no ha lanzado misiles contra «la ciudadanía venezolana», como afirma Juan Carlos Monedero. La ciudadanía venezolana, torturada por el régimen y abandonada durante años por todos estos monigotes de chavismo, está lanzando desde calles y balcones cohetes de alegría por la captura de su opresor.
El fin del chavismo es una gran noticia también para los españoles. Se acabó el chollo y podremos conocer cómo se ha enriquecido Zapatero tras años de complicidad con la tiranía caribeña. A él, que no construye una sola de sus frases huecas sin trufarla con la palabra paz, la falsa paz del chavismo era una vía para hacerse millonario a costa del sufrimiento de un pueblo torturado.
La caída de Zapatero serán, además, los clavos en el ataúd de Pedro Sánchez, que tenía al ex presidente socialista como fuente de legitimidad moral de todas sus fechorías para socavar el régimen constitucional en confabulación con el independentismo.