Pablo Iglesias: machista y autoritario

Pablo Iglesias: machista y autoritario

Pablo Iglesias habla de las supuestas “cacerías” que se dan en otros partidos políticos con el objetivo de que no se hable de las auténticas cacerías que se dan en el suyo. El secretario general de Podemos ejerce su puesto de jefe supremo con una mezcla de machismo y represión que lo inhabilitan para ser un representante público en el que puedan confiar los ciudadanos. Desde que Carolina Bescansa se atreviera a desafiar su poder omnímodo, ha sido apartada de la cúpula morada hasta el punto de que llegan incluso a boicotear sus charlas con los militantes que solicitan su presencia.

Después de que tuviera que renunciar a un puesto en la ejecutiva de la formación en 2017, ahora ni siquiera puede acudir a charlar con círculos como el de Podemos en Chamartín porque el aparato del partido hace todo lo posible para que su presencia y el propio acto fracasen. Aquel discurso de la “política participativa” y la organización “consultiva” se ha convertido en mero papel mojado. La política de la fatuidad y el cartón piedra pregona mucho más de lo que cumple. De hecho, en muchas ocasiones, lo que dicen es justamente lo contrario de lo que hacen. Pablo Iglesias es el paradigma más claro de ese tipo de política al modo de doctor Jekyll y míster Hyde.

Se le llena la boca con conceptos grandilocuentes sobre la democracia o el respeto, pero en cuanto hay una alternativa interna para dirigir Podemos la aplasta sin contemplaciones, sin dar la más mínima oportunidad a que el debate de ideas y argumentos pueda llevar al partido que dirige a un mejor resultado. Iglesias no quiere el “asalto a los cielos”, sino la pervivencia eterna en el sillón central de Podemos. Si para ello tiene que tirar de machismo autoritario, lo hace sin miramientos. Le da igual que en frente esté Carolina Bescansa, Tania Sánchez o su otrora amigo Íñigo Errejón. Su objetivo es sostener su poder y hacer de él un coto privado para vivir in aeternum a costa de los impuestos de todos los españoles.

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