Grupo China Crown celebra el Año Nuevo Chino con menús especiales

La capital se viste de gala para recibir el año 4724 del calendario lunar. El Grupo China Crown despliega, hasta el 3 de marzo, una propuesta gastronómica en cinco de sus restaurantes clave para honrar la energía y el dinamismo del nuevo ciclo.
Madrid ha hecho suya la celebración del Año Nuevo Chino. Lo que hace años era una festividad de nicho, hoy es una fecha marcada en rojo en la agenda cultural y, sobre todo, culinaria de la ciudad. Con la entrada oficial del Año del Caballo de Fuego, los fogones de los restaurantes asiáticos más prestigiosos suben la temperatura. No es una metáfora: este signo zodiacal representa la fuerza interior, la independencia y un dinamismo que el Grupo China Crown ha querido trasladar al plato.
Desde el pasado 2 de febrero y hasta el próximo 3 de marzo, la compañía liderada por los hermanos Bao, referentes indiscutibles de la alta cocina imperial en España, transforma la carta de cinco de sus locales. El objetivo va más allá de servir comida; se trata de interpretar, a través del gusto y el olfato, una tradición milenaria que busca atraer la prosperidad y la buena fortuna para los meses venideros.
El simbolismo en la mesa: energía y movimiento
Comer durante el «Festival de la Primavera» es un ritual. Nada se deja al azar. En la cultura china, la gastronomía actúa como un lenguaje donde cada ingrediente tiene una función semántica. Si el pescado simboliza la abundancia y los tallarines la longevidad, los menús diseñados para este 2026 giran en torno al carácter del Caballo de Fuego.
Esto se traduce en recetas con carácter, sabores definidos y una apuesta clara por el producto de lujo. La propuesta del grupo no es uniforme; cada restaurante —Bao Li, Lelong Asian Club, China Crown, Indochina Brasa y Gran Café Shanghai— adapta la celebración a su propia identidad, permitiendo al comensal elegir entre la exclusividad de un Estrella Michelin en potencia o el bullicio canalla de la Gran Vía.
Bao Li y China Crown: la joya de la corona
Para los puristas de la alta cocina cantonesa, la parada obligatoria está en Bao Li. Este establecimiento, mimado por las guías gastronómicas, ha confeccionado la propuesta más ambiciosa de la temporada (90 euros). El menú es un viaje de texturas que arranca con la profundidad de una sopa de wonton tradicional, elevada aquí con el toque terroso y aromático de la trufa negra. El mar sigue presente con un crujiente de bogavante que juega al contraste con una salsa de maracuyá, aportando una acidez necesaria para limpiar el paladar.
La sección de dim sum en Bao Li merece mención aparte. Se alejan del estándar para ofrecer bocados de orfebrería: abalone, boletus con trufa y el sofisticado hilo de seda de pato laqueado. Como platos fuertes, la corvina estilo Sichuan aporta ese picante vibrante de las guindillas, preludio perfecto para el rey de la casa: el pato laqueado imperial estilo Beijing. Servido en dos pases, respeta el ritual de corte y presentación que ha hecho famoso al grupo.
Por su parte, el restaurante homónimo del grupo, China Crown, mantiene este nivel de excelencia y precio (90 euros), consolidándose como el guardián de las recetas imperiales. Su menú comparte la filosofía de respetar los clásicos, actuando como un refugio para quienes buscan los sabores que definen la identidad culinaria de China en Occidente, pero refinados al extremo.
Sofisticación urbana y brasas
Si cambiamos de registro hacia un ambiente más cosmopolita, Lelong Asian Club presenta una alternativa por 65 euros que busca el equilibrio. Es un menú pensado para compartir, ideal para cenas más dinámicas. Aquí, la gamba roja crujiente con albahaca morada, chili y jengibre se lleva el protagonismo en los entrantes, ofreciendo un golpe de frescura y picante muy acorde con el signo del Caballo.
En la zona de LaFinca Grand Café, Indochina Brasa aporta el matiz ahumado. Su propuesta (también de 65 euros) mantiene la coherencia con el resto del grupo, pero las técnicas de fuego y brasa otorgan a los platos una personalidad distinta, más primitiva y potente, que encaja a la perfección con la simbología del fuego de este año nuevo.
Opciones accesibles y el cierre dulce
La celebración no tiene por qué ser prohibitiva. En pleno corazón de Madrid, Gran Café Shanghai democratiza la experiencia con un menú de 38 euros. Es la opción perfecta para quien transita por Gran Vía y quiere sumarse a la fiesta sin complicaciones: dim sum variados, pato laqueado cantonés y platos crujientes conforman una oferta honesta y directa.
Independientemente del restaurante elegido, todos los menús convergen en el postre, cargado de significado: el tangyua. Estas bolitas de arroz glutinoso rellenas de sésamo no son solo un dulce; su forma redonda simboliza la unión familiar y la plenitud, el deseo final de cualquier cena de Año Nuevo.
Con su participación activa en el festival China Taste 2026, el Grupo China Crown reafirma su posición no solo como empresario de restauración, sino como embajador cultural. Durante este mes, Madrid tiene la oportunidad de comerse a bocados la suerte del Caballo de Fuego.