Medio Ambiente

Robert MacFarlane, investigador inglés: «Los ríos están vivos y se deberían reconocer sus derechos»

ríos, naturaleza, montaña
Recreación de varios ríos.
  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

Cuando se habla de los ríos, muchas veces se hace como si fueran simples canales de agua, infraestructuras o recursos al servicio de las ciudades y las empresas. Este experto defiende justo lo contrario y sostiene que esa visión ha llevado al deterioro de ecosistemas enteros.

Robert Macfarlane, escritor, académico y explorador británico vinculado a la Universidad de Cambridge y una de las voces más influyentes de la literatura sobre naturaleza, asegura que «los ríos están vivos y se deberían reconocer sus derechos». El autor desarrolla esa idea en su libro ¿Están vivos los ríos?, publicado en 2026.

Este experto defiende que los ríos deben tener derechos legales

Macfarlane sostiene que los ríos no pueden seguir tratándose como recursos explotables porque forman parte de sistemas vivos que sostienen ciudades, culturas y comunidades enteras. El escritor británico explica que los ríos «nacen», cambian con el tiempo y también pueden morir por la contaminación, las presas o la sobreexplotación.

El investigador británico critica la visión industrial que convirtió los ríos en activos económicos. Según recuerda, Inglaterra privatizó completamente el sistema de agua y hoy no tiene un solo río en buen estado ecológico. Macfarlane considera que esa lógica económica ha roto la relación histórica entre las personas y el agua.

El autor también plantea una contradicción legal. Las empresas pueden actuar como personas jurídicas ante un tribunal, mientras un río con miles de años de historia carece de derechos propios. Por eso defiende que la legislación reconozca a los ríos como sujetos legales y no únicamente como propiedades.

Macfarlane construyó gran parte de su libro a través de viajes por Ecuador, Canadá, India o Nueva Zelanda. Allí conoció proyectos impulsados por comunidades indígenas, científicos y activistas que intentan cambiar la forma de gestionar el agua. El escritor asegura que muchas culturas nunca dejaron de considerar al río como un ser vivo ligado a la identidad colectiva.

El británico también relaciona la crisis ecológica con una crisis cultural. Cree que las sociedades occidentales colocaron al ser humano en la cima de una jerarquía donde todo lo demás quedó reducido a recurso económico.

Qué países ya reconocen derechos legales a los ríos

Robert Macfarlane apoya su discurso en varios precedentes jurídicos que ya reconocen derechos a ecosistemas concretos. Uno de los ejemplos que más cita aparece en Ecuador. La Constitución ecuatoriana incorporó en 2008 los Derechos de la Naturaleza y permitió que tribunales bloquearan proyectos mineros en el bosque de Los Cedros para proteger sus ríos y su biodiversidad.

Nueva Zelanda aprobó en 2017 una ley histórica sobre el río Whanganui. El Estado reconoció al río como una entidad viva e indivisible con personalidad jurídica propia. La legislación creó además una figura de guardianes formada por representantes públicos y miembros del pueblo maorí.

Canadá siguió una línea similar con el río Magpie, en Quebec. Las autoridades locales y comunidades indígenas otorgaron derechos legales al río para frenar futuros proyectos hidroeléctricos. España también aparece entre los casos que destaca Macfarlane gracias al reconocimiento jurídico del Mar Menor en 2022.

El escritor británico insiste en que esos cambios no son únicamente simbólicos. Los guardianes de los ríos pueden acudir a los tribunales, denunciar vertidos o participar en decisiones urbanísticas que afecten al ecosistema. El centro del debate ya no gira sólo alrededor del daño económico a las personas, sino también del perjuicio causado al propio río.

Lo último en Naturaleza

Últimas noticias