Transforman los cultivos de un río valenciano en bosques para crear un corredor verde y eliminar especies invasoras
El río Júcar experimenta una metamorfosis ecológica sin precedentes para recuperar su equilibrio natural. El Consorcio de la Ribera y la Fundación Limne, mediante el proyecto «Canya a la canya», transforman antiguos cultivos abandonados en frondosos bosques de ribera.
Esta estrategia busca erradicar las especies invasoras y devolver al cauce el espacio necesario para frenar el impacto de las inundaciones en la comarca.
Renaturalización del Júcar: de campos de cultivo abandonados a ecosistemas de ribera
El Consorcio de la Ribera y la Fundación Limne lideran una ambiciosa intervención ambiental que abarca 75 kilómetros del cauce, desde Sumacárcel hasta la desembocadura en Cullera.
Esta iniciativa cuenta con el respaldo financiero de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), bajo el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia financiado por la Unión Europea.
El proyecto interviene en diferentes municipios valencianos, entre los que figuran Alzira, Sueca, Algemesí y Cullera, con el objetivo de devolver al río su funcionalidad ecológica.
La actuación principal consiste en la ampliación del espacio fluvial. Hasta la fecha, los responsables han reconvertido 27.771 metros cuadrados de zonas de cultivo en terreno propio del río.
Esta recuperación ha sido posible gracias a acuerdos de custodia con propietarios particulares y ayuntamientos, quienes ceden sus terrenos mediante convenios de 10 años de duración.
Cómo ayuda el nuevo corredor verde a mitigar el riesgo de inundaciones
Según informa Las Provincias, la creación de este corredor verde de 124.358 metros cuadrados en el río Júcar responde a una necesidad urgente de seguridad civil. La eliminación de barreras artificiales y la recuperación del bosque de ribera permiten crear zonas de laminación natural.
Estas áreas actúan como esponjas durante las crecidas, reduciendo la velocidad del agua y minimizando los daños en los núcleos urbanos cercanos. Los vecinos de la Ribera, históricamente afectados por los desbordamientos, demandan una mayor conexión física con el cauce y la eliminación de obstáculos que agravan las avenidas de agua.
La DANA del 29 de octubre de 2024 evidenció la vulnerabilidad del territorio y obligó a prolongar las actuaciones del proyecto tres meses adicionales para reparar los daños ocasionados por el temporal.
La intervención municipal se centra ahora en integrar estas soluciones basadas en la naturaleza dentro de sus planes de protección civil y ordenanzas urbanísticas.
Control de especies invasoras y vigilancia aérea en el río Júcar
La lucha contra la caña invasora (Arundo donax) constituye el pilar central de las labores de restauración. Hasta el momento, el proyecto ha liberado 172.210 metros cuadrados de esta especie, una superficie equivalente a 12 campos de fútbol.
En su lugar, los operarios han plantado más de 100.000 unidades de especies autóctonas para consolidar el bosque de ribera. Para garantizar que la especie invasora no rebrote, los técnicos han empleado estos métodos avanzados de control:
- Instalación de geotextiles: colocaron mallas especiales en los márgenes para asfixiar el rizoma de la caña.
- Vigilancia con drones: durante el segundo semestre de 2025, se realizó un control aéreo para evaluar el estado de estas mallas y planificar las intervenciones de 2026.
- Retirada de materiales: eliminaron elementos obstructivos que impiden el flujo natural del agua.
La continuidad de estas tareas está asegurada a través del programa EmpleaXúquer. Este proyecto de empleo verde formará y contratará a más de 40 personas desempleadas de la comarca para realizar trabajos de restauración y conservación fluvial.