PIB DE JAPÓN

El PIB de Japón crece un 2,1% anualizado, con los bonos presionando para nuevas subidas de tipos del BoJ

El PIB de Japón creció un 0,5% en términos trimestrales en el primer trimestre de 2026, superando las previsiones del mercado

Niños japoneses
Niños japoneses cruzando la calle. Foto: ilustración propia.
  • Celia Amayuelas
  • Celia Amayuelas Díaz (Madrid, 1999), periodista y economista con más de 6 años de experiencia en medios digitales, se incorporó a OKDIARIO en 2026 procedente de finanzas.com, 'El Español' y Capital Radio. Puedes contactar conmigo en [email protected]

El PIB japonés aumentó un 2,1% anualizado, frente a la estimación media del 1,7% y al 1,3% del trimestre anterior.

En este trimestre de 2026 el PIB creció un 0,5%, superando ligeramente las previsiones del consenso (0,4% trimestral) y acelerándose frente al 0,2% anterior. 

Estos últimos datos macroeconómicos demuestran que la economía japonesa mantiene un crecimiento moderado, apoyado entre otros aspectos por la fortaleza de las exportaciones.

Sin embargo, el país mantiene una  creciente presión por la inflación y el endurecimiento monetario. De cara al futuro, los analistas llaman a la cautela, ya que la presión a la baja sobre la economía podría intensificarse si surgen efectos negativos como el encarecimiento del crudo y las restricciones de suministro debido a la escalada de las tensiones con Irán.

Crecimiento del consumo privado

Entre los datos destacan el consumo privado y la inversión de capital, que se mantienen relativamente firmes. Ha sido la expansión trimestral más fuerte desde el tercer trimestre de 2024, en medio de un repunte en el consumo privado (0,3% frente a un dato plano en el cuarto trimestre). 

La inversión pública también aumentó por primera vez en tres trimestres (1,4% frente a -0,2%), ayudada por un mayor gasto en infraestructura. 

El comercio neto contribuyó positivamente, con las exportaciones acelerándose bruscamente (1,7% frente a 0,2%) debido a una mayor demanda externa de automóviles y productos tecnológicos, mientras que las importaciones crecieron a un ritmo mucho más lento del 0,5% (frente a un dato plano). 

Al mismo tiempo, el crecimiento del gasto gubernamental fue moderado (0,1% frente a 0,4%), y la inversión empresarial aumentó más lentamente (0,3% frente a 1,4%), vinculada a tasas de interés elevadas y un sentimiento corporativo más débil.

El Boj rebaja previsiones

Sin embargo, el Banco de Japón ha rebajado sus previsiones de crecimiento para el conjunto de 2026 hasta el 0,5%, frente al 1% estimado anteriormente, advirtiendo de que el encarecimiento energético y las tensiones geopolíticas podrían deteriorar la actividad económica durante los próximos trimestres.

Al mismo tiempo, la institución elevó sus previsiones de inflación subyacente hasta el 2,8%, consolidando el cambio estructural de Japón tras décadas de inflación extremadamente baja.

El mercado interpreta este escenario como el inicio de una nueva fase para Japón, caracterizada por crecimiento débil pero inflación persistente, lo que aumenta la probabilidad de nuevas subidas de tipos por parte del Banco de Japón en los próximos meses.

Algunos analistas ya alertan de riesgos de estanflación si la presión energética continúa elevándose.

Deuda japonesa en máximos

A este contexto se suma la creciente tensión en el mercado de deuda japonés. Según Lazard, los rendimientos de los bonos del Estado japonés (JGB) a 10 años superaron el 2,7 %, el nivel más alto desde junio de 1997, mientras que los bonos a 30 años alcanzaron el 3,90 %, máximos históricos desde el inicio de su emisión en 1999.

Detrás de este movimiento confluyen varios factores estructurales: la elevada ratio de deuda pública respecto al PIB, el aumento de las expectativas de déficit fiscal, el endurecimiento cuantitativo del Banco de Japón (BoJ), la normalización de las expectativas de inflación y la creciente probabilidad de una subida de tipos en junio.

Temple, estratega jefe de mercados de Lazard, considera que el aumento de los rendimientos de los JGB, unido a una posible apreciación significativa del yen frente al dólar, podría provocar una reasignación de capital por parte de los inversores japoneses desde los bonos del Tesoro estadounidense, de los que Japón posee alrededor de 1,24 billones de dólares, el 12,9% del total en manos extranjeras, hacia deuda doméstica japonesa y otros activos de renta fija locales.

La firma mantiene como una de sus principales convicciones el empinamiento de las curvas de tipos en EEUU, Europa y Japón, observando el mercado japonés como un potencial detonante de nuevas subidas en los tipos largos estadounidenses.

Datos de inflación: 21 de mayo

Asimismo, Temple espera que la inflación japonesa de abril se mantenga relativamente moderada, ya que las subvenciones gubernamentales y los límites regulatorios sobre los precios de la energía podrían amortiguar parcialmente el impacto de la guerra de Irán sobre el IPC general.

Los datos nacionales de inflación (IPC) de Japón correspondientes a abril se publican el 21 de mayo donde el consenso espera una inflación todavía moderada, aunque con presión al alza en componentes energéticos y servicios. Los analistas siguen muy pendientes de estos datos porque podrían reforzar la expectativa de una nueva subida de tipos por parte del Banco de Japón en junio.

Además, el IPC de Tokio, considerado un indicador adelantado de la inflación nacional, mostró en abril una tasa del 1,5%, ligeramente superior al 1,4% anterior, aunque todavía por debajo del objetivo del 2% del BoJ.

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